Toro vs. león en la Monumental Quito (1969)

Debo confesar que no me puedo contener cuando veo un tomo de cualquier hemeroteca a la mano. El impulso me impide pasarlo por alto y debo sentarme para, por lo menos, ojearlo.

Así fue que el tomo correspondiente a los meses de julio y agosto de 1969 de Últimas Noticias apareció en mi camino. Y me detuve a revisarlo porque, menos mal, contaba con algo de tiempo.

Y mientras lo revisaba, me encuentro con semejante aviso:

Un "espectáculo múltiple"

Un “espectáculo múltiple”

Un león y un toro dentro del ruedo, a merced de sus instintos, luchando cada cual con sus armas. Dantesco, sin dudas.

El “espectáculo” estaba anunciado para el 3 de agosto, y era el plato de fondo de una serie de actos artísticos, sin duda menos cruentos que el que protagonizarían las dos bestias.

El anuncio aparece, por primera vez, el 28 de julio de 1969, a media página. La promoción se hizo intensiva en el transcurso de la semana, con anuncios a página entera.

No se aclara si los Enanos Toreros iban como mozos de espadas de la lucha.

No se aclara si los Enanos Toreros iban como mozos de espadas de la lucha.

El producto de la entrada al espectáculo iba a ir para el Patronato del Municipio de Quito. El fin benéfico no distrajo la atención de la prensa. Últimas Noticias, a continuación del aviso que se publicó el 31 de julio, pone sus reparos al evento en esta nota periodística.

Los precursores de los animalistas. Ríndanles  honores.

Los precursores de los animalistas. Ríndanles honores.

La nota da constancia de que espectáculos similares se habían registrado antes ya en Quito y Guayaquil (“donde se produjo un escándalo de proporciones”). Lamentablemente, no da más detalles.

Sensibilizados (?) por la reacción de la opinión pública, los organizadores anuncian que “una jaula de 30 metros” protejerá al público.

Seguramente, la foto del león es meramente referencial.

Seguramente, la foto del león es meramente referencial.

No se aclara si la jaula iba a ser retirada a la hora del ballet.

El hecho es que se acercaban los días y yo esperaba encontrarme con la crónica del sangriento y escandaloso espectáculo. Pasaba las páginas, hasta que el viernes 1 de agosto encuentro esto:

Marcha atrás.

Marcha atrás.

Al final, el toro se quedó en su corral y el león en su jaula. El anuncio habla que “la sensibilidad” de la esposa del alcalde de entonces (Jaime del Castillo) impidió que ambos animales salten a la arena. Solamente lo hicieron dos toreros -chileno, uno ellos-.

El lunes 4, apenas había crónicas de una gris corrida. Preferible, en todo caso, a una masacre bárbara.

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