Archivo mensual: septiembre 2013

Héctor Morales, 20 años después…

Héctor Morales, al frente de D. Quito (1991, archivo de El Comercio)

Héctor Morales, al frente de D. Quito (1991, archivo de El Comercio)

Recuerdo la noche en que asesinaron a Héctor Morales. En esa época feliz (yo tenìa 12 años), sin redes sociales, pero con mucha vida social, estaba viviendo el ocaso de esas lindas vacaciones que empezaban la primera semana de junio y culminaban el primer lunes de octubre. Otros tiempos, sin duda.

En los días previos a su muerte, Morales había tenido profunda exposición mediática. Ubiquémonos en el tiempo: Ecuador, tras una etapa de euforia, había caído en la más profunda depresión por haber quedado fuera de la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. Esa era ‘la’ generación llamada a clasificar, por toda la emoción generada por la Copa América. Pero Bolivia se anticipó y adiós.

Dusan Draskovic era el blanco de todas las críticas posibles. Y Dusan, fiel a su carácter e integridad de siempre, daba la cara, se sometía al debate y al escrutinio público. Morales, entonces DT de El Nacional, era uno de los más furibundos críticos del balcánico.

Pocos días antes de su fallecimiento, Draskovic y Morales sostuvieron un ardoroso debate dirigido, si no estoy mal, por Óscar Portilla, en una radio de Quito. El DT capitalino había reemplazado a Ernesto Guerra en El Nacional, después de este partido tan infeliz para la historia del cuadro militar.

Volvamos a la noche de ese 23 de septiembre de 1993. Era jueves. Los últimos noticieros de la noche dieron el flash: habían asesinado a Héctor Morales, en el condominio Buen Jesús, en Cotocollao.

Al día siguiente, fue el titular obligado de todos los periódicos. Recuerdo, claramente, a dos: el de El Comercio (que con el tiempo supe fue inspiración de Jacinto Bonilla) era “pitazo final para Héctor Morales”. El del Extra, si bien no recuerdo el texto exacto, tengo aún en la mente la imagen del cuerpo de Morares, dentro de un Trooper, vistiendo con chompa jean, ensangrentado. Truculento.

Y más truculentos fueron los detalles del crimen. Los cuales no voy a explicar, pero les dejo este link. Mucha (y muy gráfica) información como para este humilde blog y su puñado de lectores, que merecen el más alto de los respetos.

Y, claro, no faltaron homenajes, tan inútiles como extemporáneos. ¿El peor? Haberle puesto el nombre de ‘Héctor Morales’ a ese canchón pretenciosamente llamado sala de prensa del estadio Atahualpa, la peor del mundo. Ignoro si aún sigue ahí la foto de Morales.

Esta foto se la tomaron a Hèctor Morales tres dìas antes de su muerte (archivo El Comercio).

Esta foto se la tomaron a Hèctor Morales tres dìas antes de su muerte (archivo El Comercio).

Pero, la obra es la que vive más que los homenajes. De Morales, como técnico, la arista que yo recuerdo, es la de un profesional capacitado, pues fue de los primeros en formarse en Europa (1976). Muy serio en sus exposiciones, impuso una modalidad que hoy resultaría extraña: la de las concentraciones domiciliarias. Es decir, los jugadores pasaban en sus casas los días previos al partido, pero eran sujetos de una sorpresiva visita del DT.

Sus logros están a la vista. Empezó e1973 jugando, pero lo terminó dirigiendo en El Nacional y, con apenas 6 meses de DT, fue campeón. Pasó luego por Universidad Católica, la Selección Nacional que jugó la Copa América de 1979, la primera que pudo ganarle a Uruguay en toda la historia.

Fue campeón con Barcelona (1981) y condujo a Liga de Portoviejo a su mejor campaña (tercer puesto en 1982). También estuvo al frente de Deportivo Cuenca, Macará, Liga Deportiva Universitaria de Quito, Deportivo Quito.

En su etapa de futbolista, con la camiseta de la Selecciòn. Copa América de 1967.

En su etapa de futbolista, con la camiseta de la Selecciòn. Copa América de 1967.

Como futbolista, actuó en Liga, D. Quito, Emelec y El Nacional, aparte de la Selección.

Quiteño, de La Loma, murió de 49 años, hoy habría tenido 69.

Ecuatorianos en otras selecciones

Ellos ‘dejaron’ de ser ecuatorianos por motivos futbolísticos. Son tres jugadores que, habiendo nacido en nuestro país, defendieron los colores de tierras lejanas, incluso a escala oficial.  ¿Cuál es su historia?

Alberto Spencer

Alberto Spencer y Roberto Challe, en un amistoso Uruguay - Perú, en Lima.

Alberto Spencer y Roberto Challe, en un amistoso Uruguay – Perú, en Lima.

El caso más conocido. Con una legislación más flexible, la fama y la calidad que Alberto Spencer mostraba en Peñarol no podían quedar fuera de la Celeste. Es así que por cinco ocasiones defendió al seleccionado oriental, solamente en cotejos amistosos.

Lo que más se recuerda de su gestión con la camiseta del tetracampeón mundial fue el gol que le anotó a Inglaterra, el 6 de mayo de 1964, en Wembley. Uruguay perdió por 2-1, pero el descuento corrió por cuenta del anconeño. Obviamente, fue de cabeza, ¿qué más esperaban?

Hernán Borja

Chico Borja (primero de los sentados, de izq. a der. con el 14) en la Selección de EEUU de 1983.

Chico Borja (primero de los sentados, de izq. a der. con el 14) en la Selección de EEUU de 1983.

Le decían ‘Chico’, porque era igualito a un comediante portorriqueño que llevaba ese apodo. Hernán Borja fue del barrio al continente. De La Vicentina hasta el Giants Stadium, ni más ni menos.

Su historia es la de miles (¿millones?) de ecuatorianos. A falta de oportunidadades, junto a su familia migró a los Estados Unidos. Y la incipiente práctica amateur del fútbol que realizó en Quito le sirvió para saltar desde los estudios de Electrónica en el Tecnológico de New Jersey al Cosmos, el equipo más glamouroso del mundo.

Volante de armado, Borja llegó al equipo neoyorquino en pleno chuchaqui post-Pelé. Jugó ahí entre 1981-1982. En 1983 pasó al Team América (un seleccionado de los mejores jugadores estadounidenses que jugaba en la Liga) y en 1984 volvió al Cosmos. Desde 1984 hasta 1992 (su retirada), jugó indoor, también en EE. UU.

Con pasaporte gringo en la mano, Chico Borja jugó 11 veces por la Selección. Estuvo en las eliminatorias para México 1986, Italia 1990, el preolímpico Seúl 1988, los juegos panamericanos de Indianápolis 1987 y, sobre todo, el torneo de fútbolo de la olimpiada Los Ángeles 1984.

Con su “nuevo” país, Borja se dio el lujo de jugar un amistoso contra Ecuador. Fue en la gira que la Tri hizo por EE. UU. en noviembre de 1984, previo a las eliminatorias a México 86. El partido se jugó en New York y acabó 0-0. Chico jugó el primer tiempo.

Peter Villegas

El 10 es para Peter Villegas en el 'Huracán Azul' (?). Es el segundo de los hincados, de izq. a der.

El 10 es para Peter Villegas en el ‘Huracán Azul’ (?). Es el segundo de los hincados, de izq. a der.

Lo conocí a Peter Villegas. Es más, si me permiten la confidencia, hasta me comí un par de morochos con empanadas de viento en Las Cinco Esquinas. Cuando jugaba en Aucas, lo llevé al Café del Fútbol, en Radio Quito. Muy amable, de buen hablar y accesible resultó.

Su caso es muy raro. Sin haber debutado profesionalmente, se fue a EE. UU. y llegó a jugar en importantes equipos, tras sus primeros pasos en el colegio. Actuó en la MLS, en el Metrostars de New York y en el DC United.

En el 2003, vino para jugar en Aucas y no le fue ni bien ni mal. Para el 2004, pasó a Barcelona, donde casi ni jugó, pese a que ese año los amarillos tuvieron Copa Libertadores. A medio año, se fue para el Manta (entonces en la Serie B)  y en el 2005 fue su turno de volver a la Serie A, con el Deportivo Cuenca.

Tras esta aventura, el volante ofensivo esmeraldeño pasó al Puerto Rico Islanders, donde tuvo cuatro años de buenas campañas, tanto que jugó por la selección de esta isla caribeña.

Sabrán ustedes que, pese a que Puerto Rico es un estado libre asociado de EE. UU., futbolísticamente es una entidad diferente, tiene su propia federación. Recuerden: la FIFA no reconoce países, reconoce federaciones.

En el 2008 tuvo su debut con la camiseta portorriqueña, un equipo inexpresivo en la misma Concacaf. Jugó las eliminatorias para Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, sin mucha suerte. En total , cuenta con 14 partidos internacionales.

Adiós a Carlos Alberto Raffo (1926 – 2013)

Carlos Raffo, en sus años finales (Foto de El Comercio)

Carlos Raffo, en sus años finales (Foto de El Comercio)

Se fue Carlos Alberto Raffo. Un jugador demasiado significativo y nacional, si tomamos en cuenta su trayectoria:

– Llegó para jugar en el Argentina (luego Deportivo Quito) y estuvo como pionero en AFNA- Fue figura de Emelec y primer goleador de los Campeonatos Nacionales.
– Fue técnico fundador del Deportivo Cuenca.
– También dirigió a Macará de Ambato.
– Es el único jugador ecuatoriano que fue goleador de un Sudamericano – Copa América.

Suficiente títulos que no sirvieron de mucho, porque la nacionalidad ecuatoriana recién la obtuvo tras 28 años intentos.

Acá va mi homenaje. Esta entrevista la hice en ÚLTIMAS NOTICIAS hace nueve años ya, justo en en el día previo al inicio de la Copa América de Perú 2004.

En la nota se cita a “Raimundi”. No es mi error, es de Freddy Álava (@mediagalleta) que me corrigió mal la nota. Yo ya me había ido a Perú a ver el torneo.

La pueden descargar en PDF acá:

http://www.4shared.com/office/51P_xISR/84048_3_.html

Repechajes, entre el medio y la nada… (I)

“Parece que fuera una deshonra jugar el repechaje”, me dijo Reinaldo Rueda, el viernes pasado, en una entrevista que le hicimos con Fabián Alarcón y que salió en el Lunes Deportivo de esta semana. Lo que creo es que, más que deshonra, es un escenario desconocido para el fútbol ecuatoriano, la puerta a una nueva dimensión y la opción, no antes vivida, de tener un pie en el infierno y otro en el Mundial.

Lo cierto es que los repechajes mundialistas tienen una historia de medio siglo en Sudamérica. Y el primero que tuvo que recurrir a esta definición extrema fue Paraguay, para el Mundial de Chile 1962.

1962: no había con quien jugar

De hecho, no fue una repesca en el sentido estricto del término.  Resulta que Brasil estaba clasificado al Mundial por ser el campeón vigente y Chile tenía su cupo como organizador. Sin Venezuela compitiendo, la Conmebol armó tres llaves de dos equipos cada una (Argentina – Ecuador, Colombia  – Perú y Uruguay – Bolivia). El ganador de cada una clasificaba.

Pero Paraguay quedaba libre, sin tener con quien jugar. Entonces, la FIFA decidió que la Concacaf tuviera solamente medio cupo y que el ganador de esta confederación se mida a los guaraníes.

Tal como se esperaba, México fue el triunfador  norte-centroamericano y del Caribe. Así, saltó a la cancha ante Paraguay. En la ida  (29 de octubre de 1961), en Ciudad de México, el dueño de casa venció 1-0. En la revancha, el 5 de noviembre de ese mismo año, en Puerto Sajonia (aún no se llamaba Defensores del Chaco), empataron 0-0. México fue a Chile 1962 y Paraguay recién volvió a un Mundial en 1986, también gracias a una repesca, como veremos después.

1974: ensalada rusa

Una de las pocas fotos del partido URSS - Chile, en Moscú. Fuente: The Clinic

Una de las pocas fotos a color del partido URSS – Chile, en Moscú. Fuente: The Clinic

Sudamérica arma tres grupos. Brasil no jugaba, por estar clasificado como campeón de México 1970. Aparte, Venezuela estaba sancionada por la FIFA por problemas dirigenciales. Entonces, quedaron 8 países en la disputa. En una llave, se acomodaron Argentina, Paraguay y Bolivia, en la otra, Uruguay, Colombia y Ecuador y, finalmente, Perú y Chile se emparejaron en un ida y vuelta.

Los ganadores de los dos primeros triangulares iban directo a Alemania 1974. Así sucedió con argentinos y uruguayos. Pero el vencedor de la serie Chile – Perú debía chocar con la Unión Soviética, el ganador del grupo 9 de la UEFA, que también conformaron Francia e Irlanda.

Como podía esperarse, chilenos y  peruanos se sacaron chispas. Aparte de una rivalidad que estaba por cumplir un siglo, en cada vereda existían verdaderos monstruos. Veamos: Quintano, Ahumada, Caszely por los araucanos (Elías Figueroa solamente jugó contra la URSS), Chumpitaz, Cubillas, Sotil por  los incas. Poquito.

En la ida, el 29 de  marzo de 1973, en el Nacional de Lima, Hugo Sotil fue letal y definió el partido con dos goles para los dueños de casa. La revancha se jugó mes y medio después, el 13 de mayo, en el Nacional de Santiago. En tres minutos, Chile igualó la serie, con tantos de Julio Crisosto y Sergio Ahumada.

Fue necesario un desempate, que se jugó en el Centenario de Montevideo. Sin Cubillas (lesionado), Perú se adelantó con gol de Héctor Bailetti, pero los errores y la inseguridad del meta Manuel Uribe (luego jugó en Carmen Mora y D. Quevedo) permitieron la igualdad y la definitiva victoria chilena (2-1), con tantos de Francisco Valdés y Rogelio Farías.

Esa era la mitad del camino para los chilenos. O algo menos. Porque la siguiente parada era Moscú. Por entonces, la capital rusa no era el escenario moderno de ostentosos  millonarios que compiten por el carro más ruidoso o caro, o por levantar el edificio más alto. Para nada. Era, solamente, la capital fría, gris y triste del país comunista más grande del mundo.

El  Inter de Brasil recién cedió a Elías Figueroa para la repesca. Desde Porto Alegre, el zaguero (uno de los mejores del mundo, junto a Franz Beckenbauer), vivió toda una  odisea para llegar a Moscú. Pero  lo hizo y fue figura cumbre para el empate 0-0.

Sus compañeros no la pasaron mejor.

Con apenas un periodista como testigo, las crónicas de la época y el testimonio hablan de un partido ríspido, estrecho y bien amarrado por los chilenos en el estadio Lenin (hoy Luzhniki), ante 75 mil personas. Era el 26 de septiembre de 1973.

Otra de las pocas escenas rescatas del partido.

Otra de las pocas escenas rescatas del partido.

Quince días antes, el gobierno de Salvador Allende había caído  y en Chile gobernaba el cuarteto castrense Pinochet-Merino-Leigh-Mendoza. El clima en el que viajó el equipo era, al menos, delicado.

Y más delicado se puso en la revancha, que debía jugarse el 21 de noviembre, en Santiago. Ante la caída violenta de Allende, su aliado (decía que la URSS era el “hermano mayor” de Chile), los rusos argumentaron que no existían garantías para jugar en el estadio Nacional. Curioso, porque los primeros en poner piedras en el camino fueron ellos, quitándole los pasajes en Aeroflot a la delegación chilena, que en Suiza debió ingeniarse para llegar con tiemo a Moscú. Eso, por no hablar de la hostilidad del público en el estadio moscovita.

Finalmente, una comisión de la FIFA debió intervenir y, tras inspeccionar Santiago, el estadio, hoteles, aeropuerto, concluyó que había “normalidad absoluta” y que la URSS podía llevar su equipo. Los rusos no aceptaron, no mandaron a su equipo y así Chile tuvo que saltar a la cancha en solitario, hacer un gol ante un rival fantasma y cumplir con la presentación en el estadio Nacional. Así se le abrieron las puertas de Alemania 1974.

Patético. Los chilenos debieron presentarse a la cancha del Nacional para dejar constancia de la no presentación de la URSS.

Patético. Los chilenos debieron presentarse a la cancha del Nacional para dejar constancia de la no presentación de la URSS.

1978: altura versus físico

Budapest, antes de la masacre de los hùngaros sobre los bolivianos.

Budapest, antes de la masacre de los hùngaros sobre los bolivianos. Cortesìa: Historia del Fùtbol Boliviano (www.historiadelfutbolboliviano.com)

Nueve equipos sudamericanos saltan a la eliminatoria para el Mundial 1978. Salvo Argentina, el país organizador, el resto debía ganar la clasificación en la cancha. Se armaron tres grupos de tres equipos. En el uno estaban Brasil, Paraguay y  Bolivia. En el dos, Uruguay, Bolivia y Venezuela y en el tres, Perú, Chile y Ecuador.

Pero ganar el grupo no garantizaba el pase al Mundial. Habían solamente 2 cupos y medio. Con ese fin, los tres primeros de cada llave debían jugar un minitorneo en Cali. Los dos primeros, clasificaban a Argentina 1978 y el tercero iba al repechaje, contra el ganador del grupo 9 de Europa.

Los grupos se manejaron, mas o menos, dentro de lo previsible. Ganaron Brasil, Perú (con la mejor generación de su historia) y, si se quiere, la sorpresa fue Bolivia.

¿Por qué  Bolivia superó a Uruguay? Varios factores confluyeron. Primero, el fútbol charrúa pasaba por una etapa de decadencia de la que, recién, se pudo reponer en la Copa América 1983. Los grandes jugadores habían dejado de aparecer tras México 70.

Aparte, Bolivia halló buenas individualidades (Carlos Conrado Jiménez, Carlos Aragonés, Erwin Romero, Ovidio Mezza, Porfirio Jiménez, Windsor del Llano…).  Y sumemos a eso un  juego eficiente en la altura de La Paz.

Pues los tres equipos salieron a definir en Cali quiénes iban a Buenos Aires sin paradas intermedias. Y la debacle boliviana fue clamorosa. En el primer partido, Brasil superó a Perú por 1-0. En la segunda jornada, los brasileños sellaron su clasificación con un escandaloso 8-0 sobre Bolivia. En la definición por quién iba a Buenos Aires o Budapest, Perú fue igualmente impiadoso con sus vecinos: 5-0.

Pero  los bolivianos aún tenían una última oportunidad. Entre el final de la serie en Cali y el primer partido ante los  húngaros pasaron tres meses, que no desperdiciaron haciendo cambios. Sacaron al DT Wilfredo Camacho, para reemplazarlo por el alemán Edward Virba.

Además, el equipo se nutrió de algunos jugadores nuevos, básicamente nacionalizados. Pero, el resultado final no fue el mejor.

En Budapest, el marcador fue 6-0 para los magyares. El encuentro se jugó en el Nepstadiom y los goles corrieron por cuenta de Njiliasi, Torocksik, Zómbori, Varady, Pinter y Nagy. Cinco en el primer tiempo, uno en el segundo. Acá, el testimonio de esta paliza. Era el 29 de octubre de 1977.

El 30 de noviembre, un mes después, fue la revancha. El Hernando Siles se volvía a abrir totalmente renovado (ampliado y con nueva estructura, la que aún hoy conserva) para la revancha. Ojo. El marcador de la ida no importaba. A Bolivia le bastaba ganar para forzar un tercer partido.

Pero, las diferencias físicas y futbolísticas eran elocuentes. Ahora, Bolivia cayó por 2-3.  Ni la altura de La Paz pudo dar su aporte para igualar la serie. Torocsik, Halasz y Del Llano (autogol) anotaron para los europeos. El descuento boliviano fue de Carlos Aragonés (2).

Así, Bolivia dejaba escapar una oportunidad mundialista. Y nunca más volvería a un repechaje

Continuará…

30 años del Argentina 2 – Ecuador 2 en Buenos Aires

Felices por el empate. #Eraloquehabía

Felices por el empate. #Eraloquehabía

El lunes pasado se cumplieron 30 años del Argentina 2 – Ecuador 2 en Buenos Aires, el “partido de Ortubé” si hay que darle apellido a un resultado cuyos entretelones han sido magnificados, exagerados, alterados, pero que no deja de ser  historia. Acá, un pequeño recuerdo de este hecho.

Ecuador celebraba empates. Es dolorosamente cierto. A falta de medallas, trofeos, vueltas olímpicas y demás laureles, no había otra opción que elevar a la categoría de gestas simples y llanos empates, resultados no consagratorios.

Y el epítome de esta afirmación es el empate 2-2 que Ecuador arañó del estadio Monumental de River a su par de Argentina. Era un partido de trámite (Ecuador ya estaba fuera de la Copa América), pero la magnitud del rival y, sobre todo, la forma en que se escribió el resultado justifican cualquier exageración.

Sin entrar en mayores detalles, la conclusión es que el árbitro boliviano Óscar Ortubé hizo una interpretación literal del reglamento. Compensó todas y cada una de las quemas de tiempo que hizo Ecuador (que no fueron pocas) y, sobre todo, sintió el peso de haberle pitado un penal en contra al dueño de casa -¡y qué dueño de casa!- en el minuto final del partido.

Treinta años y una semana después, quedan algunos recuerdos, como este: la definición de Lupo Quiñónez para el primer gol:

¡Lupo, presidente!

¡Lupo, presidente!

Luego, el escándalo por el penal que Ortubé pita para Ecuador al final del partido:

¡Qué momento!  Le pitan un penal a Argentina, de local, en el minuto 90.

¡Qué momento! Le pitan un penal a Argentina, de local, en el minuto 90.

El magnífico cobro de Hans Maldonado, eficiente como siempre (no recuerdo que haya fallado nunca):

Palo zurdo de Fillol, bien cobrado. Gol de Hans Maldonado, el Alemán.

Palo zurdo de Fillol, bien cobrado. Gol de Hans Maldonado, el Alemán.

Y la portada del diario Clarín de Buenos Aires al día siguiente del partido:

Abajo, escueto y sin detalles el dato del partido.

Abajo, escueto y sin detalles el dato del partido.

Recordemos a los protagonistas de ese partido. Entre paréntesis, el club en el que jugaban en aquella época:

Israel Rodríguez (Emelec); Alfredo Encalada (D. Quito), Orly Klinger (Liga de Portoviejo, Bolívar Ruiz (LDU Quito), Tulio Quinteros (Barcelona) Wilson Armas (El Nacional), Hans Maldonado (El Nacional);  José Jacinto  Vega (El Nacional); Hamilton Cuvi (Nueve de Octubre);  Lupo Quiñónez (Manta) y Vinicio Ron (Universidad Católica). DT: Ernesto Guerra.

Nótese que hay hasta tres zagueros centrales, pero dos delanteros con vocación plenamente ofensiva.

El país donde Abdalá manda

El repechaje, por más doloroso que resulte, es una realidad -incluso, la más posible- para la Selección. Y el rival ya está en pie: Jordania, país de historia milenar, pero ignoto en el marco futbolístico. ¿Qué podemos esperar de este equipo en el malhadado caso de que se cruce en el camino de la Tri? Una mirada, lo más global posible, de los jordanos.

Celebran los jordanos. Eliminaron a Uzbekistán en una electrizante tanda de penales.

Celebran los jordanos. Eliminaron a Uzbekistán en una electrizante tanda de penales.

Sin la ostentación petrolera de sus vecinos, Jordania aparece como la gran sorpresa de las eliminatorias, no solamente a nivel asiático, sino también mundial.

En este país del Oriente medio no hay liga millonaria con grandes fichajes. La competencia local, que acaba de comenzar, tiene 12 equipos. El más nombrado es el Al Faisaly, que no tiene ni veteranos brasileños o decadentes estrellas europeas. Es, de hecho, un equipo enteramente árabe, con apenas un jugador iraní en sus filas.

Lo mismo pasa con el Al Wehdat. Es el equipo formado por los palestinos, gran comunidad residente en este país, que se hizo fuerte tras el conflicto con Israel, la guerra de 1967 y otros hechos que han configurado la historia de esta zona.

Sin una liga refulgente, ¿qué provocó el desarrollo del fútbol de este país, hoy mejor ubicado que sus vecinos más ricos (Arabia Saudí, Catar, Omán, Emiratos Árabes).?

Pues hay un proceso sostenido que tiene su punto de partida en el Mundial juvenil Sub 20 del 2007. Charlando el viernes con Reinaldo Rueda, el DT de Ecuador recordaba que ubicaba a los jordanos que jugaron ese torneo en Canadá. De hecho, en la última convocatorio hubo tres jugadores de esa época, los zagueros Zawahreh, Bani Yaseen y Aldmeiri.

De los 23 llamados frente a Uzbekistan, ninguno juega fuera de la órbita árabe. Apenas hay 4 jugadores que militan en Arabia Saudita: el zaguero Mohamed Mustafá, los volantes Khalil Bani y Shadi Abu Hash’hash y el delantero Mossab Al Laham.

Shadi Hash`hash. Grábense este nombre y esta cara.

Shadi Hash`hash. Grábense este nombre y esta cara.

Si hay que identificar a los jugadores más caracterizados, empecemos precisamente por Shadi Abu Hash’hash, volante defensivo de 33 años que ha hecho su carrera en la liga saudita.

A Shafi nunca le dejaron salir del país.

A Shafi nunca le dejaron salir del país.

El arquero Amer Shafi, también de 33 años, es la gran referencia anímica. Es considerado el gran gestor del logro máximo del fútbol jordano: la clasificación a las fases finales de la Copa de Asia del 2004 y 2011. La federación impidió que salga a jugar en el exterior.

Deeb nunca suelta la 7.

Deeb nunca suelta la 7.

Amer Deeb, con 33 años, es volante derecho, con buena llegada y se alza como el elemento más representativo, tanto dentro como fuera de la cancha. Cuenta con pasado en el fútbol de Emiratos Árabes y es el vocero de sus colegas.  Nunca deja la camiseta 7

Egipto tuvo su última aparición en las Copas del Mundo en 1990. Ahora, 24 años después, los faraones intentan regresar, haciendo honor a su lugar de privilegio en la historia del fútbol africano (fueron el primer país de ese continente en jugar una Copa del Mundo).

El Sampaoli de Oriente Medio...

El Sampaoli de Oriente Medio…

En ese equipo de 1990 estaba Hossam Hassan. Era delantero y goleador del equipo. Tras el Mundial de Italia, en el cual jugó los tres partidos frente a Holanda, Irlanda e Inglaterra, se fue a Grecia y Suiza, con relativo éxito.

Tras su retiro, en el 2007, se dedicó a la dirección técnica. Dirigió en su país a varios equipos, entre ellos el famoso Zamalek, hasta que este año recaló en Jordania, donde reemplazó al iraquí Adnan Hamad, en junio pasado, justo cuando el equipo empezaba a patojear en el pentagonal final. Hassan es reconocido por su apuesta ofensiva, como la que mostró en Tashkent, en el partido ante Uzbekistan.

Nada de suntuosidades ni lujos petroleros. La puerta del estadio Internacional de Amman. ¿Por aquí saldrá Ecuador?

Nada de suntuosidades ni lujos petroleros. La puerta del estadio Internacional de Amman. ¿Por aquí saldrá Ecuador?

Si a Ecuador le toca la ¿suerte? de jugar en Amán, lo hará en el estadio Internacional de esta ciudad de 2 millones de habitantes. Es un escenario para menos de 30 mil personas, moderno, con 50 años de construcción, pero remodelado hace 5.

El país

Jordania es una monarquía, presidida por el Rey Abdalá II. Su padre, el Rey Hussein, gestor de la era moderna de este país, falleció en 1999. Representa, como pocas, a una familia real con genuinos vínculos divinos, pues los gobernantes de Jordania son descendientes directos de Mahoma.

El Abdalá bueno (?)

El Abdalá bueno (?)

Ellos representan fielmente el rostro de su país: abierto al mundo occidental, alejado de los conflictos de la zona, que solamente rozan su territorio por la cercanía geográfica ineludible.

Al contrario de regímenes monárquicos o republicanos religiosos como Arabia Saudita e Irán, Jordania representa un país laico y respetuoso de creencias fuera del Islam. Ha influido en esto el considerable nivel de cristianos (10%) que viven en su territorio.

Tras la firma de los acuerdos de paz con Israel (1994), Jordania se aisló de guerras y hechos bélicos. La ‘primavera árabe’ ha tenido cierta incidencia, pero no la suficiente para derribar a la monarquía.

Amman, salvo su centro histórico (propio de las ciudades tradicionales del mundo árabe), ofrece una cara moderna y cosmopolita.

Vista de la zona antigua de Amman

Vista de la zona antigua de Amman

La moneda es el dinar jordano, cuya cotización está a la par del Euro. Es decir, un dinar equivale a USD 1,30. Reina una economía de servicios y, al contrario de sus vecinos, no cuenta con reservas petroleras.

¿Opciones para llegar? Obviamente, no hay vuelos directos Quito – Amman. La forma más fácil es hacerlo vía Europa (Quito – Madrid – Amman, en Iberia) o vía Brasil (Quito – Sao Paulo, en Tame, y Sao Paulo – Doha – Amman en Catar Airlines o Sao Paulo – Abu Dhabi – Amman en Emirates). También hay como hacerlo por American Airlines o Lan, desde Quito hasta Nueva York y, desde esta ciudad, a Amman en Royal Jordanian.

También es posible acceder, con el riesgo evidente, desde Israel, vía terrestre.

Una rápida revisión de hoteles en Despegar.com muestra establecimientos de buen nivel desde los USD 50, obviamente las grandes cadenas tienen sus alojamientos a precios internacionales (USD 150 y más).

En fin, ojalá que esta  información resulte inútil y Ecuador pueda ir directo a Brasil sin esa larga, agotadora y exótica escala en Amman.

Cuesta USD 70, por si alguien quiere.

Cuesta USD 70, por si alguien quiere.

Así se vivió el triunfo de 1965 en Barranquilla

Inusual día y horario para el partido Colombia – Ecuador, de la eliminatoria de 1965.

Sin televisión de por medio, por aquellas épocas era más sencillo programar horarios para los partidos, por muy internacionales que sean.

Es así que colombianos y ecuatorianos convinieron en que el encuentro válido por el premundial Inglaterra 1966 arranque a las 10:00 de aquel martes, que era feriado en Barranquilla.

Ninguna radio de Quito transmitió el encuentro. Si lo hizo, en cambio la CRE de Guayaquil,  con la voz de Jacinto Landázuri Soto. Por TV no se vio, por razones obvias. Sin embargo, días después, canal 6 de Quito (y, por ende, canal 4 de Guayaquil) transmitieron un compacto del encuetnro filmado en cinta cinematográfica.

Antes, pegados al radio. Hoy, pegados al teléfono.

Antes, pegados al radio. Hoy, pegados al teléfono.

A los 17′, Washington Muñoz metió un remate rasante desde afuera, que venció al meta Calixto Avena. Era el único gol, un gol que hasta ahora vive porque es el único que la Tri le ha podido hacer a Colombia, jugando de visitante.

La portada de ÚLTIMAS de aquel día...

La portada de ÚLTIMAS de aquel día…

Últimas Noticias, por entonces, cerraba su edición a las 16:00. Con el genial Jorge Ribadeneira como editor de deportes, el vespertino alcanzó a publicar una buena cobertura del partido.

Recogieron notas de la por entonces potente agencia UPI. No faltó la foto que reflejaba la imponente actuación que tuvo Pablo Ansaldo bajo los tres palos.

Por aquella época, la radiofoto era la única manera de conseguir imagenes del exterior. Era una especie de fax que demoraba varios minutos para recibir e imprimir la fotografía. Esta fue la única que Últimas alcanzó a publicar.

Ansaldo, gigante. Aparece en todas las fotos.

Ansaldo, gigante. Aparece en todas las fotos.

El análisis de Últimas y de varios medios concuerda: en el primer tiempo, Ecuador fue superior a aquel combinado regional que presentó Colombia. En el segundo, la defensa y el arquero debieron extremarse para cuidar el resultado.

Un análisis breve.

Un análisis breve.

Claro, con el triunfo, los políticos no faltaron. En este caso, la Junta de Gobierno que presidía Ramón Castro Jijón se subió al carro del triunfo.

Ahhh, los políticos.

Ahhh, los políticos.

Fue así que, hace 48 años, Quito celebró la primera y, todavia, única victoria sobre Colombia como visitante. Hoy, no dudo, el festejo sería de otra forma.