Repechajes, entre el medio y la nada… (I)

“Parece que fuera una deshonra jugar el repechaje”, me dijo Reinaldo Rueda, el viernes pasado, en una entrevista que le hicimos con Fabián Alarcón y que salió en el Lunes Deportivo de esta semana. Lo que creo es que, más que deshonra, es un escenario desconocido para el fútbol ecuatoriano, la puerta a una nueva dimensión y la opción, no antes vivida, de tener un pie en el infierno y otro en el Mundial.

Lo cierto es que los repechajes mundialistas tienen una historia de medio siglo en Sudamérica. Y el primero que tuvo que recurrir a esta definición extrema fue Paraguay, para el Mundial de Chile 1962.

1962: no había con quien jugar

De hecho, no fue una repesca en el sentido estricto del término.  Resulta que Brasil estaba clasificado al Mundial por ser el campeón vigente y Chile tenía su cupo como organizador. Sin Venezuela compitiendo, la Conmebol armó tres llaves de dos equipos cada una (Argentina – Ecuador, Colombia  – Perú y Uruguay – Bolivia). El ganador de cada una clasificaba.

Pero Paraguay quedaba libre, sin tener con quien jugar. Entonces, la FIFA decidió que la Concacaf tuviera solamente medio cupo y que el ganador de esta confederación se mida a los guaraníes.

Tal como se esperaba, México fue el triunfador  norte-centroamericano y del Caribe. Así, saltó a la cancha ante Paraguay. En la ida  (29 de octubre de 1961), en Ciudad de México, el dueño de casa venció 1-0. En la revancha, el 5 de noviembre de ese mismo año, en Puerto Sajonia (aún no se llamaba Defensores del Chaco), empataron 0-0. México fue a Chile 1962 y Paraguay recién volvió a un Mundial en 1986, también gracias a una repesca, como veremos después.

1974: ensalada rusa

Una de las pocas fotos del partido URSS - Chile, en Moscú. Fuente: The Clinic

Una de las pocas fotos a color del partido URSS – Chile, en Moscú. Fuente: The Clinic

Sudamérica arma tres grupos. Brasil no jugaba, por estar clasificado como campeón de México 1970. Aparte, Venezuela estaba sancionada por la FIFA por problemas dirigenciales. Entonces, quedaron 8 países en la disputa. En una llave, se acomodaron Argentina, Paraguay y Bolivia, en la otra, Uruguay, Colombia y Ecuador y, finalmente, Perú y Chile se emparejaron en un ida y vuelta.

Los ganadores de los dos primeros triangulares iban directo a Alemania 1974. Así sucedió con argentinos y uruguayos. Pero el vencedor de la serie Chile – Perú debía chocar con la Unión Soviética, el ganador del grupo 9 de la UEFA, que también conformaron Francia e Irlanda.

Como podía esperarse, chilenos y  peruanos se sacaron chispas. Aparte de una rivalidad que estaba por cumplir un siglo, en cada vereda existían verdaderos monstruos. Veamos: Quintano, Ahumada, Caszely por los araucanos (Elías Figueroa solamente jugó contra la URSS), Chumpitaz, Cubillas, Sotil por  los incas. Poquito.

En la ida, el 29 de  marzo de 1973, en el Nacional de Lima, Hugo Sotil fue letal y definió el partido con dos goles para los dueños de casa. La revancha se jugó mes y medio después, el 13 de mayo, en el Nacional de Santiago. En tres minutos, Chile igualó la serie, con tantos de Julio Crisosto y Sergio Ahumada.

Fue necesario un desempate, que se jugó en el Centenario de Montevideo. Sin Cubillas (lesionado), Perú se adelantó con gol de Héctor Bailetti, pero los errores y la inseguridad del meta Manuel Uribe (luego jugó en Carmen Mora y D. Quevedo) permitieron la igualdad y la definitiva victoria chilena (2-1), con tantos de Francisco Valdés y Rogelio Farías.

Esa era la mitad del camino para los chilenos. O algo menos. Porque la siguiente parada era Moscú. Por entonces, la capital rusa no era el escenario moderno de ostentosos  millonarios que compiten por el carro más ruidoso o caro, o por levantar el edificio más alto. Para nada. Era, solamente, la capital fría, gris y triste del país comunista más grande del mundo.

El  Inter de Brasil recién cedió a Elías Figueroa para la repesca. Desde Porto Alegre, el zaguero (uno de los mejores del mundo, junto a Franz Beckenbauer), vivió toda una  odisea para llegar a Moscú. Pero  lo hizo y fue figura cumbre para el empate 0-0.

Sus compañeros no la pasaron mejor.

Con apenas un periodista como testigo, las crónicas de la época y el testimonio hablan de un partido ríspido, estrecho y bien amarrado por los chilenos en el estadio Lenin (hoy Luzhniki), ante 75 mil personas. Era el 26 de septiembre de 1973.

Otra de las pocas escenas rescatas del partido.

Otra de las pocas escenas rescatas del partido.

Quince días antes, el gobierno de Salvador Allende había caído  y en Chile gobernaba el cuarteto castrense Pinochet-Merino-Leigh-Mendoza. El clima en el que viajó el equipo era, al menos, delicado.

Y más delicado se puso en la revancha, que debía jugarse el 21 de noviembre, en Santiago. Ante la caída violenta de Allende, su aliado (decía que la URSS era el “hermano mayor” de Chile), los rusos argumentaron que no existían garantías para jugar en el estadio Nacional. Curioso, porque los primeros en poner piedras en el camino fueron ellos, quitándole los pasajes en Aeroflot a la delegación chilena, que en Suiza debió ingeniarse para llegar con tiemo a Moscú. Eso, por no hablar de la hostilidad del público en el estadio moscovita.

Finalmente, una comisión de la FIFA debió intervenir y, tras inspeccionar Santiago, el estadio, hoteles, aeropuerto, concluyó que había “normalidad absoluta” y que la URSS podía llevar su equipo. Los rusos no aceptaron, no mandaron a su equipo y así Chile tuvo que saltar a la cancha en solitario, hacer un gol ante un rival fantasma y cumplir con la presentación en el estadio Nacional. Así se le abrieron las puertas de Alemania 1974.

Patético. Los chilenos debieron presentarse a la cancha del Nacional para dejar constancia de la no presentación de la URSS.

Patético. Los chilenos debieron presentarse a la cancha del Nacional para dejar constancia de la no presentación de la URSS.

1978: altura versus físico

Budapest, antes de la masacre de los hùngaros sobre los bolivianos.

Budapest, antes de la masacre de los hùngaros sobre los bolivianos. Cortesìa: Historia del Fùtbol Boliviano (www.historiadelfutbolboliviano.com)

Nueve equipos sudamericanos saltan a la eliminatoria para el Mundial 1978. Salvo Argentina, el país organizador, el resto debía ganar la clasificación en la cancha. Se armaron tres grupos de tres equipos. En el uno estaban Brasil, Paraguay y  Bolivia. En el dos, Uruguay, Bolivia y Venezuela y en el tres, Perú, Chile y Ecuador.

Pero ganar el grupo no garantizaba el pase al Mundial. Habían solamente 2 cupos y medio. Con ese fin, los tres primeros de cada llave debían jugar un minitorneo en Cali. Los dos primeros, clasificaban a Argentina 1978 y el tercero iba al repechaje, contra el ganador del grupo 9 de Europa.

Los grupos se manejaron, mas o menos, dentro de lo previsible. Ganaron Brasil, Perú (con la mejor generación de su historia) y, si se quiere, la sorpresa fue Bolivia.

¿Por qué  Bolivia superó a Uruguay? Varios factores confluyeron. Primero, el fútbol charrúa pasaba por una etapa de decadencia de la que, recién, se pudo reponer en la Copa América 1983. Los grandes jugadores habían dejado de aparecer tras México 70.

Aparte, Bolivia halló buenas individualidades (Carlos Conrado Jiménez, Carlos Aragonés, Erwin Romero, Ovidio Mezza, Porfirio Jiménez, Windsor del Llano…).  Y sumemos a eso un  juego eficiente en la altura de La Paz.

Pues los tres equipos salieron a definir en Cali quiénes iban a Buenos Aires sin paradas intermedias. Y la debacle boliviana fue clamorosa. En el primer partido, Brasil superó a Perú por 1-0. En la segunda jornada, los brasileños sellaron su clasificación con un escandaloso 8-0 sobre Bolivia. En la definición por quién iba a Buenos Aires o Budapest, Perú fue igualmente impiadoso con sus vecinos: 5-0.

Pero  los bolivianos aún tenían una última oportunidad. Entre el final de la serie en Cali y el primer partido ante los  húngaros pasaron tres meses, que no desperdiciaron haciendo cambios. Sacaron al DT Wilfredo Camacho, para reemplazarlo por el alemán Edward Virba.

Además, el equipo se nutrió de algunos jugadores nuevos, básicamente nacionalizados. Pero, el resultado final no fue el mejor.

En Budapest, el marcador fue 6-0 para los magyares. El encuentro se jugó en el Nepstadiom y los goles corrieron por cuenta de Njiliasi, Torocksik, Zómbori, Varady, Pinter y Nagy. Cinco en el primer tiempo, uno en el segundo. Acá, el testimonio de esta paliza. Era el 29 de octubre de 1977.

El 30 de noviembre, un mes después, fue la revancha. El Hernando Siles se volvía a abrir totalmente renovado (ampliado y con nueva estructura, la que aún hoy conserva) para la revancha. Ojo. El marcador de la ida no importaba. A Bolivia le bastaba ganar para forzar un tercer partido.

Pero, las diferencias físicas y futbolísticas eran elocuentes. Ahora, Bolivia cayó por 2-3.  Ni la altura de La Paz pudo dar su aporte para igualar la serie. Torocsik, Halasz y Del Llano (autogol) anotaron para los europeos. El descuento boliviano fue de Carlos Aragonés (2).

Así, Bolivia dejaba escapar una oportunidad mundialista. Y nunca más volvería a un repechaje

Continuará…

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2 Respuestas a “Repechajes, entre el medio y la nada… (I)

  1. Muy buena nota sobre los repechajes. Espero la segunda parte de la nota.

  2. Y la segunda parte donde se la puede ver??

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