#YoPorquePuedo Tour: Mi encuentro íntimo con un inodoro japonés

“Los inodoros en Japón son extraños, electrónicos y hasta con música”. Ese es el mito divulgado en occidente. Con mis propias palabras y experiencias, intentaré explicarles de qué mismo se trata.

Llegué a Tokio un lunes, a las 00:00. Tras algunas horas de descanso en un hotel cabina (estancia que exige una crónica propia), tenía la mañana para el más noble oficio viajero: deambular. Pero también era la hora del desayuno.

Pasé entonces por una cafetería muy discreta, de tipo occidental, en el barrio de Ikebukuro. El desayuno, sin ser espléndido, fue satisfactorio.

Entonces, la naturaleza me llevó a uno de los encuentros que más esperaba: con un inodoro de tipo japonés.

El famoso adminículo

El famoso adminículo

La primera impresión fue mala. Los baños, en general, son estrechos en Japón. El espacio para maniobrar adentro es mínimo. Pero, todo se borró el momento de sentarme en el inodoro.

Ni bien te posesionas (¿?) del sitio, el sistema de calefacción interno de la taza se pone en funcionamiento y provoca una sensación bienhechora, reconfortante, sobre todo si tomas en cuenta que afuera no tenemos más que  5 grados centígrados de temperatura.

Era pues el momento de analizar qué opciones nos ofrece el control remoto que está a la derecha, a ver qué mágicas cosas es capaz de hacer.

Pues tras un largo y exhaustivo análisis de varios inodoros a lo largo de la geografía de Tokio y prefecturas aledañas, llegué a la conclusión que todos hacen básicamente lo mismo. Paso a enumerar.

–          Limpieza posterior (quien quiere entender, entienda)

–          Limpieza anterior y posterior (recomendable para damas)

–          Chorro de agua caliente o fría

Nótese el botón que dispara la música.

Nótese el botón que dispara la música.

Sin embargo, ha llegado el momento de esclarecer un mito: si, existen los inodoros con “música”.  No es que aprietes el botón con la corchea y se escuche esto. En el caso del que a mí me tocó, en un McDonalds de Roppongi, lo que sonaban eran cantos de pajaritos, arrullo de hojas al viento.

El encuentro más íntimo lo tuve en las cuatro paredes de mi cuarto de hotel. Llegado el momento de utilizar el inodoro, puse en uso los botones que disponía.

El botón de limpieza posterior pone en marcha un adminículo que, creo yo, será algo parecido a un cepillo de dientes. El cepillo, o lo que diablos sea, entra sin pudor y ejecuta su función.

El control remoto puede estar ubicado también a un lado.

El control remoto puede estar ubicado también a un lado.

¿Cuál es la sensación? Invasivamente refrescante. A la primera ocasión, vas a sentir… que te puedo decir… una suerte de miniviolación. Pero una vez que te acostumbras, ya no te sorprenderá.

Intenté ver de qué se trataba el tal cepillo, pero el mecanismo no se acciona si no hay alguien sentado. Una prueba más que Japón es país de misterios…

El hecho es que, tras algunos minutos, más de los que estamos acostumbrados a estar en un retrete occidental, vas a salir limpio y fresquito como un bebe recién talqueado.

Hoy, en Quito, me siento en el baño y algo de mí espera que esa sensación se repita…

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2 Respuestas a “#YoPorquePuedo Tour: Mi encuentro íntimo con un inodoro japonés

  1. una experiencia que me gustaría vivir….muy buen articulo y también algo ilustrativo….queremos más artículos para seguir conociendo el mundo a través de las letras

  2. Mm creo que eso seria algo perturbador pero es de esas experiencias que hay que vivirlas ya que probablemente a Ecuador llegue en unos 20 años.

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