New York en dos ruedas (con soundtrack)

Así se estacionan las bicis, cada una en su "hangar".

Así se estacionan las bicis, cada una en su “hangar”.

¿Puede haber mejor forma de recorrer una ciudad que una bicicleta? No creo. Si dispones de calles planas, mapa o alguna ayuda para ubicarte bien, solamente te hace falta una bici y vas a ver lo bien que lo pasas y lo inolvidable que será la experiencia.

Estoy en Nueva York. Acá Citibank promueve un servicio de bicicletas compartidas tipo Biciq, sobre el cual indagué antes de venir. Afiliarse es sencillo: pagas USD 10.83 por un día de uso ilimitado de la bici. También hay cuota de uso semanal y también la suscripción anual.

Si quieres afiliarte, vas a cualquiera de las tantísimas estaciones que hay en Manhattan (el centro de Nueva York). Caminando por ahí las vas a encontrar. Hay una pantalla y una ranura para la tarjeta de crédito, la única forma de adquirir la membresía. Una vez que haces el procedimiento para pagar, pides un código. La máquina te lo imprime y te acercas a la bici de tu elección.

Las bicicletas están aseguradas con candados electrónicos. Para destrabarlas y usarlas, debes meter pasar la misma tarjeta de crédito que usaste para afiliarte y digitar el código que te imprimieron en la estación. A los que se afilian anualmente, en lugar de la tarjeta les dan una llave plástica, con la que acceden directamente a sacar el vehículo, sin digitar código.

Las estaciones siempre estaban bien surtidas.

Las estaciones siempre estaban bien surtidas.

Las normas son claras. Debes seguir el sentido del tráfico, dar prioridad a los peatones y no treparte a las veredas. Si sabes que NY es la ciudad de la Tolerancia Cero, pocas ganas te van a dar de violar las reglas. Te expones a altas multas.

Nueva  York es planita, de anchas y largas avenidas en perfecto estado. Por ahí, en zonas como Chinatown, Soho, hay una que otra calle empedrada que te va a hacer problema. Otro lío es que las ciclovías son relativamente escasas (para el tamaño de la ciudad), no están bien señalizadas y se confunden fácilmente con la calzada que utilizan los autos.

El tráfico es tupido, duro y temerario. Los taxistas van al límite de la velocidad. Hay muchos buses, camiones que se meten y parquean sin asco en las ciclovías, motos y carros deportivos. No menos de dos veces pude ver como arrastraban ciclistas en la calle 42.

En plena ruta.

En plena ruta.

Puedo decir, no sin orgullo, que al inicio fui un usuario pudoroso, responsable y discreto. Una vez que tomé confianza, me volví un energúmeno más, que interceptaba a los taxis, se cruzaba con semáforo rojo y que hacía carreritas con las otras bicis. ¿Miedo? Claro, pero pensaba que, por último, que es preferible que me  atropelle acá un Hummer o una Limousina antes que un Aveo o un Corsa en Quito.

Por cierto, las bicicletas son buenísimas. Azules, livianas, suaves para manejar, tres marchas, con un espacio para poner carga en el volante y señalización lumínica para las noches.

Si no conoces la City, te recomiendo que consigas un mapa para ubicarte bien y no pierdas valioso tiempo tonteando. Pasa que tienes media hora de tiempo para usar la bicicleta entre que la sacas y la vuelves a parquear. Si usas más de media hora, te cobran una especie de multa muy alta. Si vas a parquear y la estación está llena, hay la opción de pedir 15 minutos de gracia hasta buscar una vacía.

En las estaciones, hay pantallas digitales que te indican las estaciones más cercanas y otros detalles. Aparte, es posible descargar una aplicación para teléfonos que es muy útil. De todas las cientos de estaciones que miré al pasar y usar, solamente dos estaban dañadas: una al frente del hotel Plaza, en la Quinta Avenida (no leía la tarjeta de crédito) y otra en Hell’s Kitchen (pantalla rota). El servicio funciona 24 horas.

La experiencia es indescriptible. Sentir la energía de Park Avenue, Quinta Avenida y demás vías te convierte en un actor más de la ebullición de una las ciudades más vivas del mundo (a mi criterio, apenas superada por Hong Kong).

Eso devenga perfectamente los USD 10,83 diarios que pagas. Puedes llegar a todos los puntos turísticos y la media hora es suficiente para movilizarte entre un sitio y otro. Toma en cuenta que no hay límite, pues puedes parquear tu bici y sacar otra inmediatamente, lo cual es muy útil si quieres hacer un viaje largo.

Tras recomendarte este servicio si van a la Gran Manzana, también te pongo el soundtrack que tenía cargado en mi dispositivo y que escuché los dos días que hice el recorrido. Fue una compañía perfecta, creó un ambiente único:

  1. Never can say goodbye (Gloria Gaynor)
  2. Hey Song (Gary Glitter, pero la versión en vivo)
  3. The best (Tina Turner)
  4. Don’t  stop (Fleetwood Mac)
  5. The Fuzz (Frank de Vol)
  6. Sing Sing Sing (Benny Goodman)
  7. Spanish Flea (Herb Alpert)
  8. Tonight (New Kids on the Block)
  9. Only You (The Platters)
  10. 76 Trombones (Andre Rieu)
  11. Living in America (Gary  Glitter)

Y…obviamente…. a todo volumen….

  1. New York, New York (Frank Sinatra)
Sexta Avenida, listo para emprender veloz pique en medio de ese taxi.

Sexta Avenida, listo para emprender veloz pique en medio de ese taxi.

Si cicleando por NY oyes este set, te vas a sentir como Michael Bloomberg o Bill di Blasio, el dueño de la City.

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Una respuesta a “New York en dos ruedas (con soundtrack)

  1. Yo vivo en Washington DC y hay un servicio similar. No lo he probado aun, pues uso normalmente el metro, pero amigos que lo han hecho me indican que es buenisimo.
    Solo que yo veo demasiado corto los 30 minutos de uso.
    Saludos

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