Archivo mensual: agosto 2014

¿A quién le interesa el circo de la Selección?

Valencia y Montero, ejes de una tormenta exagerada e innecesaria.

Valencia y Montero, ejes de una tormenta exagerada e innecesaria.

Estuve  una semana fuera del país y me creo, por lo pronto, lo suficientemente descontaminado para tener una opinión final de esta vaina de los premios,la indisciplina y demás asuntos de la Selección.

Un día antes de irme, me invitaron al noticiero A Primera Hora de radio Majestad,para  opinar del asunto. Lo hice basándome en la reflexión que hasta entonces tenía. Si quieren, me pueden escuchar acá.

Ojo. No me desdigo de nada de lo que ahí afirmé. Pero tengo más elementos para redondear mi criterio.

Sigo creyendo que lo que ganes tú, yo o cualquiera es un tema particular, casi íntimo. Sobre todo sí respondemos a entidades privadas, como en este caso es la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Al exponer al aire, alegremente, cuánto gana alguien que no pertenece a una entidad pública, se incurre en una falta de delicadeza extrema. No es un tema de “interés general”. No tiene nada que ver con el desarrollo del fútbol local. Es morbo del más corriente.

Si, por ejemplo, Antonio Valencia ganó 120 mil dólares por clasificar al Mundial, no me queda más que decirle ¡buen provecho! Es su problema y el de su familia. Mientras pague sus impuestos y sus ingresos sean lícitos, nada tengo que hacer ahí.

El recurso más fácil ha sido relacionar el mal rendimiento de Ecuador en el Mundial con este tema de la plata y “la interna” (cerdoso término repetido ad náuseam por los coleguitas). Este vínculo es groseramente simplista. Se hace creer que “sin problemas a la interna” y con un arreglo económico diferente por los premios, se podía cumplir con aquel aventurero pronóstico  de clasificar “por lo menos” a octavos de final.

Tal concepto es tan pobre como el del Ingeniero Chiriboga, quien incapaz de hacer autocrítica, culpa a “los 15 segundos de Arroyo” de toda la borrasca que vive su administración.

El punto es que, hermanados los jugadores cual Teletubbies y sin problemas de dinero, la Tri igual iba a quedar afuera del Mundial en primera fase. No jodan más. No hubo (ni hay) técnica, calidad colectiva suficiente como para superar a Suiza y Francia. Eso es todo. Y por ahí habría que analizar, construir.

Creer -o hacer creer- lo contrario es defender el funesto postulado bolillista del “grupo de amigos al que unido no le gana nadie”. Tal falacia sustentó al fútbol ecuatoriano durante una década y desplazó criterios técnicos y deportivos. Los resultados, a la vista.

Su 'legado' sigue vigente. Lamentablemente.

Su ‘legado’ sigue vigente. Lamentablemente.

Si hay trincas o no, algo que no puedo asegurar ni a favor ni en contra, poco le hace al resultado final. Lo que influye es la calidad, el trabajo, los procesos, la organización. El resto, es relativo y accesorio.

Morbo. Vuelvo a la palabra citada en el tercer párrafo. Estos temas de platas, trincas y demás atraen a la gente. Y la prensa lo sabe. No hay mejor forma de ganar fama que meter la cuchara en ellos, sentirse parte, “investigar” y hasta ofrecerse para ser utilizado y llevar carne podrida de terceros. De ahí la aparición de “denuncias” (de alguna forma habrá que llamarlas),”exclusivas” y demás pretenciosas coartadas para lucirse ante el público con información, supuestamente, “privilegiada”.

¿Qué habrá que decir ante esto? Nada. Salvo felicitar a los portadores de tal material por su enorme capacidad para distraer a la afición de los temas realmente importantes. A veces, creo que se lanzan “exclusivas” coordinadamente, con el afán de que la FEF y la dirigencia pasen de agache en los cuestionamientos pesados. Honestamente, no me sorprendería.

Uno puede darse cuenta lo mal que va el fútbol ecuatoriano al ver que el cuento este de los premios ha tenido más espacio que el informe de Reinaldo Rueda, el cual, dicho sea de paso, al no contener ni morbo ni circo, fue casi desechado por los medios. Importa lo patético, el cuento, la pendejada, el correveidile, el chisme. ¿El fútbol, sus verdades, proyectos? Que esperen. Así somos, pues.

PD: Me animé a escribir este post data, luego de la revisión final del texto. Y lo hago porque no terminé de encontrar relación entre la calidad moral de algunos “fiscales” y su pasado. Sería bueno saber por qué no fueron tan “acusiosos” investigadores en el caso Luna, el emblema de las irregularidades del fútbol ecuatoriano. Bueno fuera saber, por ejemplo, si alguna vez no estuvieron invitados a algún partido de la Tri fuera del país, o a un Mundial (¿Alemania 2006?). Interesaría mucho conocer cuál fue su participación en aquel sistema de pauta publicitaria que un empleado de la FEF gestionaba ante una empresa pública de Quito. sistema que favorecía a quienes tenían cierta actitud ante la dirigencia y del cual, si Dios quiere, nos hemos de encargar en una futura entrada de este blog. En fin, el rabo de paja no se puede esconder tras la toga de fiscales y justicieros.

Los victimarios de Agustín Delgado

Agustín Delgado en el congreso (Foto El Comercio)

Agustín Delgado en el congreso (Foto El Comercio)

Agustín Delgado no me inspira lástima. No puedo sentir eso por quien fue un futbolista incomparable, cuya particular manera de encarar frente al arco rival me hacía adivinar si la jugaba terminaba o no en gol. Al Tin le debo muchos gratos recuerdos futbolísticos. Con eso me basta.

Siento pena, en cambio, por aquellos que lo utilizan. En este grupo destacan quienes se valieron de su imagen para captar votos.  Contrariando unos principios que aparentaban ser roca solida, AP no ha dudado desde hace un par de procesos electorales en contar en sus listas con artistas, periodistas, deportistas. Los que en la era auroral del movimiento fueron llamados “payasos”,  cinco años después  pasaron a ser primeros cuadros de elección popular. Coherencia.

Así como no comparto con los pacatos que se horrorizan al ver el video donde Delgado lee deficientemente, tampoco me inspiran confianza aquellos que apologizan esa falla demoledora en quien, de últimas, es un legislador.  Y en este último grupo sobresalen aquellos que han considerado las voces de alarma ante la actuación del Tin un “ataque racista”.

Si algo me ha enseñado la vida, aparte de confiar encarecidamente en la gente, es que aquel que busca victimizar o victimizarse acusando de “racismo” es el más racista. ¿Es necesariamente el “racismo” la razón para achacar al Tin? No. Simplemente es su poca idoneidad para ser asambleísta, que ha sido dramatizada hasta la exageración pese a que, demostrado está, el imbabureño tiene colegas mucho peores, algunos malvados. Cuidado: no hablo de su derecho a elegir y ser elegido, hablo simplemente de su capacidad para desempeñar el cargo. Particularmente, me ofende más la torpeza de los asesores de Delgado, quienes desde su cuenta de Twitter @TinDelgado35 le hacen divulgador de poco felices citas del Che Guevara, personaje cuya ¿obra? no debe conocer el goleador.

Pero, sucede que acudir al “racismo” es una forma de mover conciencias. Y eso lo saben y capitalizan estos Mandelas de bolsillo. Cualquier desinformado adherirá a la defensa del Tin Delgado si ha sido víctima del “racismo”.    Es un réclame, un slogan. Una forma de impactar en la exagerada sensibilidad de esta sociedad ecuatoriana, cuya corrección política llega a atroces niveles.

¿Qué hay detrás de la caricatura de Bonil? “Racismo”, dirán los indignados. No. Para mí, no pasa de un chiste poco gracioso, inoportuno y papayero. ¿Qué hay detrás de la exagerada y machacante ofensiva en “reses” sociales, los “memes” y demás payasadas? Nada más que la naturaleza de catarnicas que tienen los habitantes de esos submundos “digitales”. Pero, ¿racismo? No. Esta no es la Sudáfrica de Malhan o el sur estadounidense de los años 50. Es el Ecuador, país de extraviadas y desinformadas gentes. Así que no frieguen, no pinten a un grupete de hechos los graciosos como una suerte de KKK y al Tin como una víctima que está lejos de ser tal.