Archivo mensual: octubre 2014

¿Qué mismo pasa en Hong Kong?

Como algo algo conozco ese rincón del Asia, intentaré explicar de la manera más descontraída, sencilla y simple posible la razón de las protestas. De paso, aderezo con  unas fotos de mi cosecha personal.

CAM00513

A inicios de agosto, con el fondo de las playas de Río de Janeiro, a mi papá se le ocurrió preguntarme en qué país, de todos los que conozco, me gustaría vivir.

Era la primera vez que me ponía a pensar en eso, pero la respuesta fue casi inmediata y sin dudas: Hong Kong.

¿Por qué? Con la mitad del territorio del Quito Metropolitano y 8 millones de habitantes, el viejo “Puerto Fragante” (ese es el significado de Hong Kong en cantonés) es un sitio cosmopolita, universal, moderno y libre como pocos en el mundo.

Para explicarles qué es Hong Kong, voy a ser simple. En cuanto a ambiente, les cuento que es una mezcla entre Guayaquil y Nueva York. Rascacielos en medio de un cálido ambiente tropical. Computadora y guayabera dándose la mano. Rolls Royce junto a carretillas donde venden fruta.

Mercado de pescado en Hung Hom.

Mercado de pescado en Hung Hom.

Esto es, precisamente, lo que hace la diferencia entre Hong Kong y, por ejemplo, Japón. Todo es parecido, salvo que los nipones son más fríos y estructurados, formales hasta un punto incómodo.

El hongkonés es profundamente cívico y respetuoso. Aparte, en su tierra se respira un ambiente de  tranquilidad único. No recuerdo haber visto jamás un policía. En los innúmeros bancos que hay en la ciudad, nunca me topé con un guardia y los riesgos de sufrir un asalto o pasar un mal rato son ínfimos. El board de turismo de esta ciudad – estado presume que el último atraco bancario tuvo lugar en 1982.

Creo que es mi idea, pero esta zona de Kowloon (Nathan Road, esq. Salisbury) tiene un aire a Malecón con 9 de Octubre, en Guayaquil.

Creo que es mi idea, pero esta zona de Kowloon (Nathan Road, esq. Salisbury) tiene un aire a Malecón con 9 de Octubre, en Guayaquil.

¿De dónde viene todo esto? Lo atribuyo a una mezcla de factores. Primero, la tradición oriental, cuyas costumbres se pueden resumir en la búsqueda de la armonía entre el hombre y su entorno. Luego, está el peso del coloniaje británico. Hasta 1997, Hong Kong fue una dependencia de la Corona del Reino Unido, cuyas instituciones (judiciales, políticas, sociales, económicas) fueron perfectamente transplantadas a este rincón asiático y funcionan, aún pese a la enorme sombra que significa China.

Rascacielos en Queens Road (Central).

Rascacielos en Queens Road (Central).

Creo que pocos datos verifican mejor la singularidad de Hong Kong que su sistema monetario. Ante la inexistencia de un banco central o de reserva, la moneda (el dólar) es emitida por los tres principales bancos que operan en la localidad: el HSBC, el Standard Chartered y el Banco de China. Los dos primeros son privados.

Dólares de HK emitidos por dos bancos diferentes.

Dólares de HK emitidos por dos bancos diferentes.

Esta situación totalmente desregulada, que en América Latina habría significado un festín de atraco y especulación, en HK se ha traducido en una estabilidad sin paralelo en el mundo, que abrió uno de los grandes mercados financieros, influyente y privilegiado como pocos.

Entonces, ¿por qué la gente se lanzó a protestar? La situación de HK frente a China es muy incómoda. De acuerdo al principio de “Un país, Dos sistemas”, esta región tiene una autonomía extrema de Pekín, salvo en dos puntos fundamentales: las relaciones internacionales y la defensa.

Por el hecho de vivir en un ambiente cosmopolita, el hongkonés promedio mira con espanto la censura, la violación sistemática de los derechos humanos y la corrupción que florece en el Mainland. Les espanta verse relacionados y, lo que es peor, representados por un país que ostenta tales prácticas.  Hay un hecho digno de considerar: la  Universidad de Hong Kong, de acuerdo a una encuesta de junio pasado, calcula que el 67% de la población se siente hongkonesa y no china. Aparte, los desvincula el idioma (en HK se habla cantonés, mientras que en China usan el mandarín) y el sistema de escritura.

Restaurante típico en Nathan Road (Kowloon).

Restaurante típico en Nathan Road (Kowloon).

Y la gota que rebalsó la fuente fue la radical posición del gobierno chino a la hora de impedir cualquier variedad dentro de los candidatos para elegir el jefe ejecutivo de HK. Los aspirantes a presentarse a las elecciones se designan, dedazo mediante, desde Pekín.

Esto golpea duro en el ánimo de la sociedad. Es que al hongkonés le aterra la mínima posibilidad de pasar por lo que pasan sus vecinos. Para ellos no es oculto, por ejemplo, Tianamen, la situación del Tibet o lo gris, triste e insalubre que resulta la vida en el Mainland fuera de los circuitos turísticos. Aparte, saben de la situación neurálgica de HK en Asia y el mundo. Al fin y al cabo, se trata de un puerto equidistante de los grandes mercados, a no más de tres horas en avión de Singapur, Seúl, Tokio, Kuala Lumpur. Y se sienten vulnerados.

Central. Esta es la zona que fue ocupada por los manifestantes.

Central. Esta es la zona que fue ocupada por los manifestantes.

Por eso, cientos de miles de habitantes olvidaron su profundo espíritu individualista y pacifista para unirse en colectivos puramente ciudadanos, sin intervención de gremios políticos. Lo que pasó en semanas pasadas, con la ocupación de Central, fue grave. Es lo más alto que pueden alzar la voz los hongkoneses. No pudieron estar más molestos. Lo que hicieron, a escala latinoamericana o africana, habría equivalido  a una guerra civil. Sin exageración.

¿Qué les queda? ¿Independencia? No hay forma. La lucha entre HK y China sería igual a la de un huilli huilli frente a un tiburón. No existe ejército y la resistencia civil sería insuficiente. Cuentan con el ejemplo de Taiwán, un país tan rico y desarrollado como HK,  de raíz y origen militarista, con unas fuerzas armadas más que respetables, pero que sabe que ante cualquier contienda con el Ejército chino (uno de los más grandes del mundo) sería aplastado sin mayor esfuerzo.

¿Entonces? Nada más que esperar, negociar y que China vaya aflojando. La visión de Deng Xia Ping, el promotor de “Un país, Dos sistemas” es que el Mainland  poco a poco se irá convirtiendo en un gran Hong Kong. Algo que habría pasado mucho antes, de no  haber existido Mao Tse Tung.

Su servidor y amigo (?) en el Paseo de las Estrellas (Kowloon).

Su servidor y amigo (?) en el Paseo de las Estrellas (Kowloon).