Archivo mensual: octubre 2015

Mi Código (O)deontológico

Saludos. Salto a la cancha profesional aplicando estos principios que la vida, no una universidad carera y aburrida, me enseñó. Están advertidos.

1. La fama es cuento. El que más la busca, más lejos la tiene. Los famosos de verdad (pocos) que conozco en este camello son tipos que, irremediablemente, siguieron una línea de autenticidad y talento, sin ponerse como meta firmar autógrafos o que les saluden en el supermercado . Acá, más que nunca, se aplica el refrán “el que muestra el hambre, no come”.

2. Evitar las “primicias”. Si le aceptas “una exclusiva” a alguien (empresario, dirigente, técnico, jugador) estás entregado a pagarle con tu integridad. Mis profundas investigaciones personales establecen que el 98% de las “exclusivas” son producto del amiguismo. No te luces como periodista, sino como recadero. Primicias, sin comillas, no son esos datitos sueltos, noticias de poca monta. Primicia es ayudar a pensar desde un comentario, una opinión.

3. Mantener distancia. Veo con recelo a los coleguitas que no se pierden un cóctel, una invitación de la empresa de moda. Descreo de las cofradías, agremiaciones, más por razones de moral personal que por otra cosa. Si tienes que reunirte con un jugador dirigente, técnico, lo haces a la luz del sol y, si es posible, con testigos y pagando la cuenta del café.

4. Estar para todas. Es chévere que te citen, que te pidan una opinión. Diría que es hasta orgásmico y reivindicador. Pero el rato que la cagues, tampoco andes pidiendo indulgencia ni justificándote. Mucho menos escondiéndote. Acepta cualquier crítica, por ruda o despiadada que parezca.

5. No mezclar periodismo con RR.PP. Los periodistas que blanden sus cuentas de publicidad como principal razón para que los contraten no son periodistas. Son, en el mejor de los casos, relacionistas públicos. Y ya ha quedado demostrado que las RR.PP. son una mutación anormal del periodismo. Proyecta tu capacidad, tus valores personales y profesionales.

6. Desmarcarte de “el poder”. El rato que te crees un “líder de opinión”, si piensas que tus 23934949 seguidores validan cualquier cosa que digas, la cagaste. Si existen los “referentes”, los “maestros”, uno ha de esperar que sea el resto quien nos endilgue semejante insulto. Periodista que se respeta, duda cuando lo nominan en esos concursitos hechos hacen para ganar clicks y guardar datos personales de los “votantes”. Periodista que se respeta, no cree cuando gana esas encuestas.

7. Somos fichas y fusibles. De la misma forma en que nos contratan,nos botan. No hay que apostarlo todo por la amistad con el dueño, director o gerente. En el fondo, hay que tener claro que somos simples obreros y que, cuando no sirvamos o les caigamos mal, nos pondrán de un patazo en la calle. Y, si eso pasa, hay que asumirlo con grandeza.

8. Jamás reclames reconocimiento. Si algo dentro tuyo te obliga a reclamar crédito o figuración por un trabajo, posiblemente no lo hiciste bien. Las cosas con calidad se venden solas, llevan tu sello implícito.

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