El día después de Chiriboga

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Con más errores que aciertos, Chiriboga se fue de la FEF. ¿Qué viene (o qué debe venir) ahora? Foto: El Comercio.

Luis Chiriboga ya no está en la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Desde el viernes, su nombre dejó de inspirar el temor de otrora. Salvo uno que otro periodista nostálgico de las buenas épocas,  de las  invitaciones a Tottori y Bad Kissingen, los chupes después de los congresos de la Conmebol y las entradas para aquellos que no se podían acreditar a los mundiales, el país asume con plena conciencia que este directivo dejó el cargo que ostentó como un papado desde 1998.

¿Qué viene ahora? La sucesión de Carlos Villacís parece una opción descartada. Incluso hasta reglamentariamente. Y eso que este dirigente sumó simpatías durante los 3 meses que estuvo al frente. “Ahora hay diálogo”, me dijo Jaime Estrada cuando lo entrevisté el viernes pasado. Horas antes, Rodrigo Paz tuvo la misma opinión.

Villacís es el chiriboguismo sin Chiriboga. Responde a la misma línea paternalista y prebendista, pero alejado de la prepotencia, la soberbia y la arrogancia de su excompañero de fórmula. A Villacís habrá que abonarle su impecable manejo dentro de la Federación. Funcionarios de inferior rango han caído en las investigaciones recientes realizadas por la Fiscalía, mientras a él todo le resbaló cual teflón. Hay una explicación sencilla para esto: Villacís era hombre de fortuna y empresa cuando llegó a la FEF, no necesitó -como otros- de ese cargo para su despegue social y económico.

Sin embargo, en términos objetivos, Villacís no representa a nadie. Su club (Calvi) supervive en el amateur fútbol de ascenso. Su perfil, más allá del correcto manejo reciente, no se compadece con lo que el fútbol ecuatoriano necesita hoy en su timón: alguien que, al menos, figurativamente tenga relación con las fuerzas dominantes, con los clubes que hacen el fondo y la forma del fútbol ecuatoriano.

Detrás de Villacís está el resto del comité ejecutivo, a quienes habrá que pasarles factura por su pasmada actitud frente a la situación de Chiriboga. Y también están Álex de la Torre y Guillermo Saltos Guale, directivos de una línea que el medio local debe saltar. ¿Es concebible que quien torpedeó a la Liga Profesional de todas las formas posibles siga en la Federación? ¿Acaso la línea de sus intervenciones en la Comisión Disciplinaria es la que requiere el fútbol ecuatoriano para salir del estado de postración vigente? Y de Saltos Guale, ni hablar. Sin embargo, ellos cuentan a favor con la crónica amnesia en la que vive nuestra sociedad. No sería raro verlos aún encaramados.

En conclusión, todo lo que ha sucedido demanda un cambio rotundo, incluso estético. En ese tren, por ejemplo, yo relanzaría la imagen corporativa de la FEF. Hay un pasado reciente que se debe superar con vergüenza, asumiendo públicamente los errores del pasado. El fútbol ecuatoriano, de hoy en adelante, no debe ser el escenario para la sospecha y la codicia. Su misión es la de convertirse en  factor de desarrollo del deporte más popular del país.

Pero más allá de la imagen están las cuestiones realmente importantes. Sin entrar a dar nombres, la FEF exige una transformación rotunda. Hay cambios que en los grandes “debates” no entran, pero que son ineludibles. Por ejemplo, la incorrecta estructura de los torneos nacionales.

Nunca más puede jugarse con Serie A y Serie B. El llamar correctamente a estos torneos Primera Categoría y Segunda Categoría va más allá de una variación nominal. Es dejar de considerar “Primera Categoría” a un torneo tan malo y sin emociones como es la actual Serie B. Lo que hoy se considera “Segunda Categoría” (una competencia presa de las más grandes irregularidades, informalidades y escándalos) debe pasar a llamarse y, sobre todo, tratarse como una Tercera Categoría, con un formato diametralmente opuesto al de hoy.

Las asociaciones provinciales ya cumplieron con su vida útil. Funcionaron en el último tiempo, salvo excepciones, como un comité electoral. La gravitación histórica de AFNA, ASOGUAYAS es ineludible, pero otras fueron creadas simplemente para sustentar el chiriboguismo, darle fuerza y arraigo a cambio de dádivas. Una nueva Federación debe replantear a las asociaciones como una suerte de oficina de representación local, con funciones relativas y capaces de sobrevivir gracias a su gestión. Su derecho a voz y voto debe ser vetado para siempre, mucho menos darles dinero de los derechos de TV. El fútbol lo hacen los clubes, ese es el principio motor.

La Liga profesional ha caminado poco en los últimos meses. Lamentablemente, se convirtió en una escenografía donde solamente se disputa cuánta plata más se va a recibir por derechos de TV. ¿No han notado que nadie debate cómo darle más interés a los predecibles y aburridos torneos actuales? Hay empresas en el mundo que se dedican a eso, por ejemplo la chilena Matchvision .Los clubes tienen un apetito voraz de dinero y se han centrado solamente en esperar que gracias a la Liga Profesional les paguen más por la emisión de sus partidos por TV. ¿Alguien ha puesto en discusión si este es el mejor sistema de campeonato, el más atractivo para la gente y los clientes publicitarios? Nadie.

Una vez desembarazados de la organización de las competencias locales, en la FEF deberían plantearse la obligación de darle un andamiaje definitivo a la Selección. Hay que crear un organigrama, presidido por un Director General de Selecciones y un Gerente. En los combinados nacionales se debe obviar la tendencia implantada por el Ingeniero de nombrar DT de acuerdo al calor de los resultados y al “clamor popular”. 

En fin, esta es solamente una rala y muy superficial visión de cambios urgentes que se deben operar, más allá de quién sea el reemplazo de Chiriboga. Debe quedar claro que legislar como se ha legislado hasta ahora, buscando el resquicio legal, la alcahuetería, el perromuerto, no representará una variante mayor, sea en la FEF o en la Liga Profesional. Son necesarias otras prácticas, a la espera de dar el salto cuántico que la actividad futbolística pide a gritos.

Un espacio final para la prensa. Que lo sucedido haya dejado una lección: esas amistades peligrosas, el maridaje con un directivo y una organización no terminan bien nunca. Chiriboga y la prensa llegaron a ser un matrimonio tan íntimo que cabían juntos en una cama monoplaza. Que luego, al calor de los desacuerdos económicos y de negocios,algunos se hayan vuelto “críticos”, es otra cosa. El periodismo deportivo quedó muy mal parado ante la sociedad en esta etapa, gracias a las cuñas de publicidad, las invitaciones y los viajes que un gran sector recibió, a cambio de su complicidad en casos aberrantes como el de Vinicio Luna. A hacer contrición del papel funesto jugado en esta época y no repetir nunca más esta insana cercanía.

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5 Respuestas a “El día después de Chiriboga

  1. Francisco Molina

    Buen análisis, felicitaciones.

  2. Luis Chiriboga fue elegido a su tiempo por lo dirigentes de los clubes, motivo por el cual los hace cómplices de todo el retraso que ha sufrido nuestro fútbol. Por ende me atrevo a decir que ningún club tiene un candidato que cambie la federación, no sólo por la mentalidad de cómo manejar nuestro fútbol, sino por quienes lo representan y lo dirigen. Primero se debe entender que la pasión del fútbol en nuestros tiempos tiene que tener un enfoque comercial, ese enfoque comercial tiene que encontrar que el producto que se vende es un espectáculo creado en los pies de hombres. Si no se invierte en crear futbolistas que den un espectáculo nunca se llenara las arcas de los clubes, ese espectáculo vende camisetas, entradas, TV, sponsors y sobre todo vende futbolistas que deberían traer divisas para los clubes. Nadie absolutamente nadie tiene esa visión completa en nuestros dirigentes, salvo un par de excepciones que no son suficientes para cambiar nuestro fútbol, por lo que creo que caeremos si al menos se da, en encontrar una dirigencia que acate las leyes y que sea honesta con las finanzas.

  3. Omar Mendoza Ramos

    TE FELICITO ESTEBAN BUEN ANALISIS

  4. Luis Argoti Flores

    He tratado de ponerme en contacto con usted desde hace algunos meses ya que vivo en la ciudad de Ibarra y desde que lo hice el primer día, desde luego después de haber escuchado la entrevista a los periodistas Aurelio Dávila y Luis Baldeón en ”ecuadorinmediatoradio”, los escucho siempre hasta en las madrugadas. Regularmente me comunico con Lic. Aurelio Dávila, quien me parece extraordinario con sus estadísticas acompañado de un humor fino.
    No me gusta ni Faacebook ni Twitter. Podría usted, si es posible darme su número telefónico para poder comunicarme mediante WhatsApp?
    Una molestia más, mi nombre y profesión es doctor en Medicina Veterinaria Luis Argoti Flores, fui compañero de Julio Jarrín y amigo de Pablo Jarrín también médico veterinario. Deben ser familiares de Pablo Jarrín que labora con usted. No he sabido de él desde 1972 año en que egresamos y teníamos una muy buena amistad. El trabajaba en la NASA Ecuador, a propósito de que en algún programa hablaban sobre quienes trabajan en organismos internacionales. Ojalá pueda también saber algo. Actualmente soy jubilado.
    El número de mi teléfono es 0998753633.
    He pesto esta página entre los favoritos y poder leer sus excelentes artículos. Disculpe las molestias que he causado. Al Lic. Aurelio Dávila le envié fotografías de la revista Estadio que hizo usted mención sobre Omar Quintana y cuyo programa escuché esta madrugada ya que ayer no pude hacerlo. Felicitaciones.

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