Las piedras no sangran

¿Qué ha pasado con el caso de fraude bancario que sufrí y denuncié? Versiones, respuestas y dudas.

Claro me convocó para una reunión el jueves 18 de agosto. En su matriz de la avenida Amazonas y El Inca, me esperaban el gerente de “Customer Care y Omnicanalidad” (!) y alguien de su departamento legal. Entiendo que ellos despachan de Guayaquil y estaban acá en Quito por algún otro asunto, pero aprovecharon para escuchar mi versión, absolver mis dudas y explicar, desde su punto de vista, lo sucedido con mi caso de fraude bancario.
En medio del inevitable clima de cordialidad, lo hablado entre Claro y yo llegó a un punto que todavía reclamo y del que quedaron en darme una respuesta puntual: ¿por qué habiendo llamado DOS VECES al servicio al cliente, durante la noche del fraude, NUNCA supieron indicarme que alguien había sacado un chip, en una central de autoatención en un centro comercial de GUAYAQUIL, ciudad donde no vivo? Este es un detalle clave que habla cómo la operadora celular omitió un punto tan importante y que habría destrabado el fraude sufrido.

Como notarán, el círculo no se termina de cerrar por el lado de Claro. Paciencia.

Sorpresa

Del Banco del Pichincha ya supe todo lo que tenía que saber. Después de la reunión del pasado 15 de agosto, quedaron en darme una respuesta formal, con detalles del movimiento del fraude. Diligentemente, me enviaron la misma a una agencia cercana a mi casa. La fui a retirar hoy, 23 de agosto y mi sorpresa es mayúscula por encontrar algunos detalles llamativos, para darles algún nombre.

En primer lugar, el Banco se refiere a la “transacción considerada fraudulenta”. Luego, hacen un histórico de mis transacciones con tarjeta de débito y, pasan, a lo más importante: “de acuerdo a la información registrada en nuestra Banca Electrónica, se puede evidenciar que la IP de la transacción no reconocida por usted, se encuentra en la ciudad de Guayaquil”. Y citan el número IP desde donde se cometió el fraude.

Es decir, el Banco del Pichincha reconoce que dentro de mi historial de transferencias hay una que se realiza en una ciudad donde yo no vivo, en la que no estuve a la hora de ser realizada, da con su dirección de origen. Sin embargo, para ellos eso no prueba que su sistema de seguridad haya sufrido una vulneración. Aún más, luego ratifican que “la transacción se realizó en horario nocturno, presumiblemente con el objeto de minimizar el efecto de alerta…”.

Luego, su conclusión es que “se puede identificar que las transacciones se pudieron realizar debido a que alguien conocía información confidencial como la clave de la tarjeta Xperta, el número de cédula, el usuario de correo electrónico y la contraseña del correo electrónico…” STOP. ¿El número de cédula es “confidencial”, a la altura de la clave del teclado? ¿No está acaso disponible en el padrón electoral y otras bases de acceso público? ¿Nuestra dirección de correo también es algo que solo nosotros sabemos y que debemos guardar celosamente? Caray, esta no me la sabía.

Luego, en el histórico de las transacciones, aparece que todas las notificaciones que llegaron la noche del fraude al correo  y permitieron vulnerar la seguridad del banco fueron direccionadas a eavila@elcomercio.com. Pues bien, ese dejó de ser mi email en marzo del año pasado, cuando terminé de laborar en esa entrañable empresa. Actualicé mis datos a tiempo y eliminé esa cuenta. ¿Por qué vuelve a aparecer?

Al final, me hicieron firmar la recepción de esta carta. Firmé, pero la gerente de negocios de la agencia me pidió que “lo haga como en la cédula”. Ese momento, décimas de segundo acaso, me nació el deseo de explotar de ira. Era demasiado. Al Banco del Pichincha se le meten por las tranqueras de su seguridad, se le llevan mi plata, reconocen que alguien se la llevó, identifican cómo y quién se la llevó, no hace nada, pero ¡me pide que “firme como en la cédula” cuando retiro un documento! Finalmente, me contuve.

A estas alturas de la situación, tengo una postura clara que comunicar: desaconsejo totalmente cualquier relación con el Banco del Pichincha que implique el uso de transacciones por internet y que vincule a su teléfono celular. Evidentemente, el Banco no posee capacidad para responder, más allá de reconocer como y quién se les llevó la plata.

Por otra parte, he decidido radicar mi reclamo ante la Superintendencia de Bancos por esta situación. Más allá de sus relaciones públicas y su amabilidad, el Banco demostró en la cancha su indolencia. Al final, las piedras no sangran.

Finalmente, noto que los casos como el mío empiezan a proliferar. Este blog se convirtió en una suerte de comisaría, donde las denuncias han proliferado. He leído algunas en Twitter. No me queda recomendarles otra cosa que se cuiden.

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3 Respuestas a “Las piedras no sangran

  1. Haz sabido si esto también pasa con las operadoras movistar o cnt? Saludos

  2. Las palabras sabias de las abuelas dicen ” LAGARTO QUE TRAGA NO VOMITA MIJO”

    Presenté años atrás un reclamo al organismo de control por fallas en su sistema de transferencias (no hubo fraude sino sistema colapsado) y muy gentilmente me cerraron la cuenta corriente por ser potestad de ellos según el contrato de servicio. Innombrables.

  3. Gabriela Collaguazo

    Estimado, lei sobre su caso y la verdad quede impacta por el malo servicio que presta el banco pichincha, lastimosamente incluso cuidamdome sali afecta por el mismo banco. Ya que como su sistema es nada seguro y nada confiable, realice un transferencia la cual triplicaron!!! Aparentemete “siempre” envian un codigo al celular para confirmar la transaccion.Tratando de recuperar mi dinero me fui a la cooperativa donde aparentemente estaba mi dinero pero ellos no me la devolvieron ya que estaba bloqueada por ordenes de banco pichincha! Asi que solo podian devolversela al banco, el cual ahora se hace “el loco” diciendo que la solicitud a mi reclamo esta finalizada! Mi pregunta es, donde esta mi dinero ahora??? Ya que hace 1 dia estaba acreditada pero bloqueada en la cuenta del beneficiario en la cooperativa. Lastimosamente el banco es un mal necesario muchas veces! Pero encima que se enriquesen con nuestro dinero, ni siquiera son capacea de resolver un problema, a mi es la primera vez que me pasa directamente, a mi padre que le.robaron la billetera puso la denuncia ese mismo dia, y aparentemente la tarjeta de credito estaba bloqueada, y resulta que le carga $200 en kfc $150 en gasolina y $400 en pizza hut cuando fuimos al banco resulta que su respuesta fue hacermos escuchar la denuncia del call cente y para nuestra sorpresa cambiaron la hora y dia de la llamada despues de los consumos, resultando que nosotros asumir el gastos de los ladrones!, aparte del mal servicio que prestan, mi cuñada sacando dinero del cajero, aparece en el estado de cuenta retiros duplicados, los cuales en el call center de banco nunca fueron atendidos!!!

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