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Máquinas dispensadoras para todos

No están solamente en Japón, sino en el resto del Asia. ¿Por qué existen las máquinas dispensadoras? En este continente, el espacio es prioridad. ¿Para qué tener una tienda completa de bebidas, si las pueden vender en una máquina y así evitar el gasto en sueldos, arriendos y más que podrían ser invertidos en un negocio más lucrativo? Practicidad, sobre todo. 

Las máquinas dispensadoras Omnipresentes, casi todopoderosas. Dicen que las puedes encontrar hasta en el fondo del mar o en la cima del monte Fuji.. Son capaces los japoneses, no lo dudo. El hecho es que en Tokyo están en todos lados y, básicamente, venden bebidas. De todo tipo. El código es claro: si tienen el precio marcado con una cartulina roja, son calientes; si es azul, son frías.

También pude observar, aparte de las que venden bebidas, máquinas expendedoras de sopa, helados, libros, accesorios para el celular, tarjetas prepagadas para consumir. Dicen que hay algunas que venden ropa interior femenina usada. En honor a la verdad, no me constó. En cuanto a los refrescos,
casi todos tienen el mismo valor: 120 yenes (USD 1).

Acá, te invito a conocer algunas:

Helados (en el Nihon Budokan)

Helados (en el Nihon Budokan)

Barras de cereal. Me parece que en mi hotel (el Toyoko Ikebukuro Inn)

Barras de cereal. Me parece que en mi hotel (el Toyoko Ikebukuro Inn)

Bebidas calientes y frías. La típica y más usual de todas.

Bebidas calientes y frías. La típica y más usual de todas.

Producto típico de la máquina de bebidas: te caliente con miel y limón. Para el invierno.

Producto típico de la máquina de bebidas: te caliente con miel y limón. Para el invierno.

Sopa caliente de, me parece, choclo.

Sopa caliente de, me parece, choclo.

La máquina de bebidas, en su plenitud.

La máquina de bebidas, en su plenitud.

Productos capilares (metro de Yokohama).

Productos capilares (metro de Yokohama).

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Teherán, mi casa

“Oh enemigo, si tu estás hecho de piedra
yo estoy hecho de acero”.
Parte de la letra del Himno Nacional de Irán

Hace rato tenía ganas de escribir este post. Solamente traslado la experiencia de B, a quien la vida llevó hasta Teherán, la capital de Irán. Aquí, su voz.

B. en la Torre Azadi, el Panecillo (?) de Teherán.

B. en la Torre Azadi, el Panecillo (?) de Teherán.

“Estudié en Estados Unidos, hice un año  de intercambio en el colegio cuando tenía 17 años. Desde ahí aprendí a estar lejos de casa. La ausencia nunca me afectó después, cuando por mi trabajo tuve que vivir  dos o tres semanas de cada mes en Nueva York o Houston.

Esa es una cosa que, digamos, está dentro de las posibilidades de mi medio laboral. Pero lo que nunca pensé fue estar en Irán. No se diga pasar allá hasta un mes completo. Yo era niña y, de repente, en los noticieros internacionales, alguna vez oía la mención a ese país. Luego, los colegas comentaban alguna experiencia al paso en ese país, que es algo recurrente para nuestro mercado. 

Todo empezó cuando, por hacer un favor, reemplacé a una compañera que tenía que trabajar en la seccional en Teherán. Creí que era cosa de una vez, dos semanas y listo. Luego, una serie de acontecimientos me fueron dejando casi sin otra opción que trabajar ahí.

Hay cosas que son ciertas, otras que no. Es un país muy endógeno, donde los turistas no llegan en bandadas, ni hay casi infraestructura para este fin. La primera vez que fui, me quedé en un hotel cuatro estrellas que, para estándares occidentales, no sería ni de dos. El concepto de mobiliario de lujo data de finales de los 70. Todo es muy old fashion.

Quienes creen que es un país de fanáticos religiosos, con militares de fusil al hombro en las calles, se equivocan. Irán es, básicamente, tierra de gente amable, sonriente y cálida. No he sentido nunca una sensación de seguridad tan grande como en las calles de Teherán, donde respiras smog como en pocas partes del mundo, pero pierdes todo sentido de riesgo. Hasta sientes que te miran  menos, no se diga que alguien pueda acosarte o asaltarte.

El bazar de Teherán

El bazar de Teherán

Cuando el avión va a aterrizar en Imán Komeini (1), te  anuncian que “por regulaciones de la República Islámica de Irán, todas la mujeres deben cubrirse la cabeza”. Eso es lo único que te piden, no es verdad que haya que quitarse el maquillaje. Precisamente, la primera vez que fui me olvidé de hacerlo y nadie me lo observó.

Cubrirse la cabeza. Semanas antes de irme por primera vez, ensayé horas de horas cómo ponerme el velo. Encontré una forma que sea cómoda y correcta. No hay que dejar ni cabello ni orejas afuera. Si usas la tela apropiada, no te resultará molesto ni sofocante, ni siquiera en verano cuando hace más 30 grados de calor seco.

El velo se llama jehab. Hay mujeres, las más religiosas, que lo usan de cuerpo entero. He visto chicas de no más de 25 años vestidas así. No se diga señoras mayores, las mismas que se horrorizan cuando ven jehab de colores vivos o que no están bien puestos.

Zenda tiene unos 28 años, usa el jehab casi transparente, que deja afuera su cabello tinturado de rubio tenue y unas orejas siempre adornadas con aros grandes. Ella es secretaria en la oficina a la que reporto y es feliz de mostrar su desparpajo de esa manera. Me dice que jamás ha tenido problemas.

Yo, las primeras veces, usaba jehab negro. Luego, me animé a llevar una manta de bayeta con diseños cusqueños, de colores. Quería probar, fue una travesura. Y no me salió mal. Las chicas me paraban en la calle a mirarlo, me preguntaban dónde lo había comprado.

Bueno, he pasado también mis roches (2). El segundo día, notaba ciertas miradas inquietas, no solamente en la oficina, sino también en la calle. Luego de volver del almuerzo, el jefe de la oficina, un iraní que vivió mucho tiempo en los Estados Unidos, me habló frontalmente: mi pantalón jean era demasiado apretado para lo que usualmente se ve, además que el taco de mis botas era muy fino. No me expulsó de la oficina, solamente me dijo eso. Y me bastó. Enseguida, pedí un taxi y fui de vuelta al hotel a ponerme algo más holgado y unas ballerinas. Debo reconocer que el jean, en realidad, si estaba apretado, incluso para estándares occidentales 🙂

Teheran es contaminada y de aire denso, tiene un tráfico  insoportable. Es cierto, pero a su favor diré que tiene unos parques y unos jardines enormes y limpísimos, además de viaductos y autopistas propias de un país petrolero. Además, el metro es útil y sencillo.

La gente, sobre todo en verano, hace mucha vida social en los parques. Los picnics no son solamente los fines de semana (que allá son viernes y sábado) sino entre semana, en las noches.

Y son picnics sin alcohol. No hay venta (oficial) de bebidas y lo que puedes conseguir es por el mercado negro. Ahí, una botella de Johnny Rojo te cuesta no menos de 50 dólares, mucho para un iraní de clase media. Hay chela, sin alcohol (¡puaj!) Estrella de Galicia.

La guerra con Irak parece que fue ayer y terminó hace 20 años. Está muy presente en todo lado. Las calles tienen nombres de los mártires, los muros con alegorías de las batallas están en todos lados. Me sorprendió no ver tantas mezquitas o templos como esperaba.

He logrado asegurarme de que el país está cada vez más abierto. Me cuentan que hay cosas hoy que antes habrían sido imposibles. Tener una antena satelital en tu casa habría sido imposible sin un castigo hasta hace 10 años. Hoy no es que estén permitidas, pero las autoridades se pasan por alto. No siento represión, no la he podido notar. Soy sincera.

La Gahst e Ershad, la policía revolucionaria que vigila la moral, no reacciona automáticamente ante cualquier cosa medio rara. Me dicen que antes si lo hacía. Ahora, básicamente intervienen en temas ya muy heavy. Yo los he visto en las calles, pero nunca interviniendo.

Un callejón del centro de Teherán.

Un callejón del centro de Teherán.

Hay hombres muy guapos, con una caída de ojos muy sexys y una expresión facial muy propia. Todos tratan de usar barba, porque es un símbolo de sabiduría y nobleza en la cultura persa. A la mayoría les queda muuuuuy bien. Con todos los que he tenido trato han sido correctos, hasta tímidos. La vestimenta es muy austera: camisa blanca de manga larga, a lo mucho fuera del pantalón, terno de un solo color (negro o gris, en el 90% de los casos) y nadie usa corbata. Esas son “vulgaridades occidentales”.

¿Cosas curiosas? Las peluquerías femeninas están muy ocultas, tras cortinas o vidrios polarizados. Es para que los hombres no puedan ver hacia adentro. El cabello, me he dado cuenta, es un elemento muy seductor para los persas. Los taxistas deben ser los más honestos del mundo, no te ven la cara así seas extranjera. Hay problemas si quieres entrar a blogs, redes sociales, pues internet está bloqueado. No tengo ese problema, pues en la oficina hay un VPN ;). Juro no haber visto farmacias. Una tarde, incluso me dediqué exclusivamente a buscar una. Y no hay. Yo pregunto en la ofi y me dicen que claro que tienen. Ojalá no la necesite.

Si eres expatriado y ganas en dólares vives bien. El Rial se devalúa casi a diario y hay tipo de cambio oficial y en mercado negro. Todo es baratísimo. Yo con USD 200 al mes tengo listo el gasto en transporte, comida y un par de golosinas. Eso sí, el sistema monetario es un tanto complicado y no he podido aprender todavía. ¿Solución? Pago todo con el billete más alto (100 mil riales) y listo. No puedo computar todavía lo de “tomanes”, “dinares” y demás. (3). No hay tarjetas de crédito, lo que significa un alivio. Mis gastos mensuales, en este rubro, han descendido un 80 %

La religión no llega a niveles expresivos. A la hora de las oraciones, nadie para el trabajo al sonido del llamado del rezo. He visto, claro, gente en actitud recogida, pero no extremos. “Eso hacen los árabes nada más”, fue la explicación que me dio Zenda.

El plato de uvas Shiraz cuesta 20 mil riales, casi 50 centavos USD.

El plato de uvas Shiraz cuesta 20 mil riales, casi 50 centavos USD.

Llevo casi un año pasando, al menos, dos semanas al mes en Teherán y estoy satisfecha. La he pasado bien. Pero no porque he farreado, sino porque he sentido verdadera hospitalidad. Se me han abierto puertas de muchas casas que han compartido conmigo la cena. Es un pueblo amable y civilizado. Nada que ver con lo que afuera se piensa”.

(1) Imán Khomeini, uno de los dos aeropuertos de Teherán. El otro es el de Meharabad.

(2) Roche.En jerga peruana, verguenza.

(3)  Unidades monetarias de Irán. El Dinar equivale a 10 riales. 1000 Tomanes, 10 mil riales. Un lio.

Himnos Nacionales con motivos deportivos

El Himno Nacional. La patria hecha canción. Es costumbre, no solamente local, que las notas de este Símbolo Patrio sirvan para abrir y cerrar las transmisiones de TV. En Youtube hay varias muestras de estos vídeos. He seleccionado algunos que tienen, dentro de sus tomas, temática deportiva.

Empiezo por el de Angola. País africano de habla portuguesa. Primero, aparecen tomas de un partido de la Selección Nacional de Fútbol y sus hinchas. Luego, un equipo de básquet de impedidos, algo que no es casual. Las bombas antipersonales usadas en la guerra civil que azotó este país, dejó una importante cantidad de amputados.

Ahora es el turno de Taiwan, país cuya soberanía es discutida. Sin embargo, me parece que su Himno Nacional es uno de los más bonitos. Esta versión recurre a los deportes de aventura como el surf, el rafting, alas delta para mostrar ciertos paisajes de la isla.

Argentina. Uno de los mejor presentados. Esta versión tiene tomas de un gol del ‘Piojo’ López en la eliminatoria a Francia 98 , la Selección que jugó la final de Italia 90, Guillermo Vilas y Juan Manuel Fangio, aparte de otros personajes importantes de la vida nacional, como sus premios Nobel, Jorge Luis Borges, entre otros.

En el caso de Bielorusia, exrepública de la URSS, en este vídeo aparece una gimnasta, exponente de uno de los deportes más populares en esa región.

Singapur, ciudad-estado del sudeste asiático, tiene otro Himno Nacional muy simpático. En esta versión emitida por la TV local, hay escenas de la inauguración de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que fueron ahí en el 2010,  un medallista olímpico (no ubico quién) el nadador Rainer Ng, un gol de su Selección de fútbol, el equipo formado cantando el Himno y la gente celebrando. 

Grecia es la cuna de los Juegos Olímpicos y, obviamente, refiere a este hecho buena parte de este Himno Nacional emitido en la TV pública de ese país. Se puede observar el recorrido de la tea olímpica, el encendido de la llama, entre otros.

En el mapa, ahí abajo de India (?) se encuentra Sri Lanka, isla donde el cricket es el deporte más popular. En este Himno aparece el equipo que ganó el Mundial de 1996 de esta disciplina levantando el trofeo.

Finalmente, en Perú, en esta versión de 1982, que es básicamente hecha con tomas aéreas de sus ciudades, aparece casi al final el estadio Nacional de Lima, escenario máximo de este país.

¿Cuál les gustó más? ¿Qué les parecería una versión del Himno Nacional en vídeo, para emitirla por TV, exaltando algunos de nuestros valores deportivos, en lugar de la muy aburrida que hay ahora?

 

#YoPorquePuedo Tour: Tarjetitas

El soundtrack oficial para leer este post

¿Se va a acabar la época del papel moneda? ¿Los billetes entrarán en desuso y todo será electrónico o, en el peor de los casos, plástico? No quiero entrar ese debate al que contribuirán, con sobra de conocimientos, economistas y profesionales afines. Lo que quiero es hablar de mi experiencia sobre el uso del dinero ‘virtual’.

Empezaré por Hong Kong, donde la tarjeta Octopus es reina madre. Este sencillo pedazo de plástico es tan útil como un paraguas en medio del aguacero, pues prácticamente sirve para todo.

El ocho es el símbolo chino de la buena suerte, de ahí su uso en el nombre de la tarjeta.

El ocho es el símbolo chino de la buena suerte, de ahí su uso en el nombre de la tarjeta.

Esta tarjeta nació, principalmente, para pagar el transporte público (metro, buses, trenes, ferrys), pero su uso fue tan práctico que ahora sirve, incluso, hasta para entrar a edificios, casas o clubes.

El procedimiento es sencillo. Vas a cualquier estación del MTR (el meto de Hong Kong), pagas 150 dólares hongkoneses, cerca de USD 20, y está listo. No hace falta mostrar identificación ni otra cosa. Pero claro, si pierdes la tarjeta, te fregaste porque no te reconocen el saldo que tenías.

De esos 150 dólares hongkoneses que pagas, 50 son por concepto de la tarjeta y 100 de recarga inicial. Con esos 100 dólares andas tranquilo y sin pesares unos dos días.

Toma en cuenta que el costo del pasaje en bus (un medio de transporte por demás útil, seguro, limpio y cómodo en esta ciudad) es de  USD 50 centavos y el tramway –al que dedicaré un capítulo especial- cuesta USD 30 centavos el viaje.

El metro es un poco más caro, te cobra de acuerdo a la distancia. Cuando entras a la estación, acercas tu tarjeta al molinete, piiiiiiiiiiiii, y listo, puedes entrar. A la salida tienes que hacer lo mismo y así te van descontando de tu saldo. La ventaja es que, si pagas con Octopus, hay un descuento en relación a si tienes que comprar el boleto.

Hablaba de lo útil que es la Octopus porque con ella puedes pagar hasta en los restaurantes de comida rápida, los Seven Eleven (minisuper) y hasta los taxis. Se puede programar la tarjeta también para que sirva de llave para entrar a edificios de departamentos. Un amor (?).

"Suica" en japonés quiere decir sandía.

“Suica” en japonés quiere decir sandía.

En Tokyo pasa algo parecido. La diferencia es que acá hay varias opciones de tarjetas, pero la más popular es la Suica.

La Suica es emitida por Japan Railways y cuesta 2 mil yenes (USD 20), de los cuales 500 son por concepto de la tarjeta y 1500 de saldo. Hay máquinas dispensadoras en inglés y japonés donde compras tu tarjeta y la recargas. En estas máquinas incluso puedes averiguar el detalle de uso de la tarjeta y te lo entregan impreso en una tarjetita.

En el caso de la capital japonesa, la Suica te sirve para pagar en el metro (cualquiera de las empresas que manejan el metro, sea Toei o Tokyo Metro), en el tren, los combinis (minisuper en japonés), máquinas dispensadoras, lockers para equipaje en las estaciones y demás. En cuanto al autobús, aparte de no ser un medio de transporte friendly para el turista, hay algunas líneas que no la aceptan.

Su funcionamiento es igual al de la Suica. La posas sobre el lector a la entrada y la salida. Recuerda que acá el pasaje en metro o tren se paga de acuerdo a la distancia recorrida.

Tiene incluso una modalidad para teléfonos móviles, que es un chip que se adapta y hace que pagues con el saldo que tienes disponible en tu plan celular.

No tienes idea la forma en que evitas colas si tienes esto.

No tienes idea la forma en que evitas colas si tienes esto.

En Ciudad de México, finalmente, hay la Tarjeta del Distrito Federal que te sirve exclusivamente para el metro y el metrobus. De hecho, en este último sistema de transporte solamente puedes pagar con ella, pues no aceptan dinero. Su funcionamiento es sencillo: en la misma ventanilla donde compras el boleto para el metro haces que te la recarguen y, para entrar al andén, la pasas por el lector.

En el metrobus lo haces el momento de entrar a la estación o, en el caso de las líneas que tienen parada sin puertas, pagas en el lector que está en la entrada del bus. Cuesta 10 pesos (como USD 80 centavos) y aparte lo que le cargues.

Modalidades prácticas y sencillas que tan fácil pueden hacerte la vida. ¿Cuándo algo de eso por acá?

Algo de libros…

El viaje implica, necesariamente en mi caso, la inmersión en librerías. Desde aquellas que son de cadena, muy bien estructuradas, en centros comerciales, hasta aquellas que se arman en ferias callejeras.

Y en Brasil hay algo de eso, sobre todo en Rio, que tiene unos simpáticos puestos en el Largo (Plaza) de Carioca.

Ahí y en la librería Saraiva encontré algo interesante. Esta ve compré…

Manual de camisetas

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Es la historia de las camisetas que han usado los equipos grandes de Brasil. Totalmente infográfico y atractivo. Le tenía puesto el ojo hace rato, pero justo ahora estaba en oferta (USD 22) y lo compré. Tiene detalles así.

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La vida de un país explicada por el fútbol

Tengo una política personal sobre libros. Me basta un par de minutos de ojeada para saber si me gusta o no. En este caso, al minuto ya estaba decidida la compra.

“O futebol explica o Brasil” dice todo en el título y está esperando ya su análisis. Costó USD 18.

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Historia políticamente incorrecta

Leí la versión mexicana de este libro y me encantó. Es la explicación de hechos concretos de la historia, desvirtuando mitos sobre hechos y personajes. Seguro, la versión latinoamericana es igual de buena. Una ganga, USD 9.

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Ganga

Biografía no autorizada del gran Ted Turner, dueño de, entre otras cosas, la CNN, Liz Taylor y los Bravos de Atlanta. Libro grueso, lleno de detalles y, sobre todo, chismes. Barato, a USD 4.

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#TriviaVIP ¿Qué selecciones que no son de la Conmebol jugaron torneos oficiales de esta confederación?

Bienvenidos a la primera #TriviaVIP de este blog. La pregunta está planteada.

En Twitter, las respuestas fueron con crédito parcial . Nadie alcanzó a dar con los equipos exactos.

Primero, enumero cuáles son los torneos de carácter oficial de la Confederación Sudamericana de Fútbol:

Copa América
Campeonato Juvenil Sudamericano Sub 19 – 20
Campeonato Juvenil Sudamericano Sub 16 – 17
Campeonato Juvenil Sudamericano Sub 15
Torneo Pre olímpico (acá hay una observación importante)

Entonces, empiezo por nombrarles a los equipos que la gente acertó más:

Efectivamente, México era la respuesta recurrente. Desde 1993, los aztecas han jugado la Copa América. Han sido subcampeones dos veces.

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Ruggieri y Hugo, antes de la final de la Copa 93, en Guayaquil.

Obviamente, Estados Unidos fue el otro equipo que fue más recordado por quienes respondieron la Trivia. Ellos también debutaron en la Copa América 1993, junto a Mëxico, y la jugaron tres veces.

No se quedaron atrás los otros equipos centroamericanos que jugaron la competencia continental más vieja: Costa Rica y Honduras.

Imagen

Saùl Martínez celebra, cuando Honduras le ganó a Brasil, en la Copa América 2001.

Japòn ya fue una respuesta más complicada. Actuaron en la Copa América de 1999, en Paraguay, estuvieron invitados a la de Argentina 2011, pero declinaron. Acá, un recuerdo de su partido frente a Bolivia (empate 1-1), con arbitraje de Byron Moreno.

Hasta acá, todo medianamente sencillo. Pero es el turno de las respuestas rebuscadas.

Panamá. Este país fue parte de Colombia hasta 1993. En 1954, participó en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Caracas, la primera edición de esta competencia que, por entonces, era Sub 19.

No les fue muy bien. Perdieron sus tres partidos: Brasil (1-7), Paraguay (1-9) y Perú (2-4). Nunca más participaron en la Conmebol. Pero lo más curioso es que, para esa época, los anfitriones de Abdalá (?) ya eran miembros de la Concacaf.

Este es, seguramente, el nombre que no se esperaban.

Israel

Pues el equipo que, geográficamente, debería competir en Asia, pero que por razones políticas actúa en Europa, alguna vez debió actuar en la Conmebol.

Fue en el Sudamericano Sub 20 de Argentina 1988, clasificatorio para el Mundial de Arabia Saudita 1989.

Era una época complicada para el fútbol israelita. Su federación fue expulsada de la Confederación asiática en 1974, de todas formas jugó las eliminatorias para Argentina 1978 en este continente. Para España 1982, la fase previa la hicieron en la UEFA.

Las eliminatorias para México 1986 e Italia 1990 las debieron jugar en el grupo de la Confederación de Oceanía, junto a Taiwan, otro de los excomulgados de Asia, éstos por su conflicto con la China continental. Recién desde 1994, los israelitas se estabilizaron en la UEFA.

Y el equipo juvenil se vio afectado por toda esta falta de pertenencia, al punto de irse a Sudamérica, a buscar un cupo para un torneo juvenil.

En este Sudamericano Sub 20, Israel compartió grupo con Argentina, Paraguay, Perú, Chile y Venezuela.

Su actuación no fue mala. De hecho, quedaron fuera de la fase final por gol diferencia. Le ganaron a Paraguay (1-0) en el debut, luego 0-2 con Argentina y 1-2 con Perú (este resultado les mató). Las victorias finales (2-0 a Venezuela y 3-0 a Chile) no les alcanzaron para clasificar al cuadrangular final.

Preolímpico

Dije que este era un capítulo especial. Resulta que para los Juegos Olímpicos de Tokyo 1970, se armaron cinco llaves de dos equipos cada una. En dos de esas llaves, actuaron EE.UU. – México y Surinam – Antillas Holandesas, equipos de la Concacaf. Las otras (Brasil – Colombia, Argentina – Chile y Uruguay – Perú) fueron de la Conmebol.

Los ganadores de estas llaves se enfrentaron en un pentagonal final, todos contra todos, en Lima. Y a este torneo, junto a los equipos sudamericanos, comparecieron México y Surinam.

Esta vieja colonia holandesa se suma entonces a las selecciones de otra confederación que han disputado torneos oficiales de la Conmebol. Perdieron sus cuatro  partidos (2-6 con Argentina, 1-3 con Perú, 0-4 con México y 1-4 con Brasil).