Archivo de la etiqueta: fútbol nacional

¿Quo Vadis, Liga?

La caída de LDU Quito es elocuente. Mientras se viva en la irrealidad y una burbuja rodee, las responsabilidades estarán ahí, en el aire, buscando alguien que las asuma. Un análisis.

273d35eb-1f92-47fb-a6f7-8a959984fa83

Impensable, pero real. En la cancha, Liga deambula. (foto Juan F. Laso)

Liga Deportiva Universitaria de Quito termina el año peleando el ingreso a Copa Libertadores. Esto, en buena parte, se debe a que el nivel general de la competencia profesional en el Ecuador se ha venido abajo en forma alarmante. Un equipo de similar nivel al que actualmente alinea Álex Aguinaga, hace 10 años, habría estado irremediablemente destinado a descender. Pero digamos que la falta de nivel no es un problema exclusivo de la U. Es, en general, un padecimiento del fútbol ecuatoriano.

De todas formas, Liga ha hecho todo lo posible para colaborar con su condición actual. ¿Cuándo empezó este calvario? En los meses finales del 2015, con la ida de Luis Zubeldía. No es el hecho concreto que el DT haya dejado el club, sino la forma en la que lo hizo. ¿Correspondía que lo mantengan en el cargo, pese que en las narices de todos se comprometió con Santos Laguna? La dirigencia consideró que no había problema.

Y el hecho gravitante no es que Zubeldía se haya quedado, perdiendo infantil y torpemente la posibilidad de ser campeón 2015. Lo peor es que bajo su dirección se empezó a contratar. Ahí fue que llegaron a Liga jugadores como Julio Ayoví, Alejandro Villalva, Édison Vega. En definitiva, valores de mediana calidad.

Cuando se fue Zubeldía (quien vivió sus últimos días en Liga con la cabeza en Torreón), llegó Claudio Borghi. La decisión de contar con este técnico era, en teoría, la correcta. Un profesional con nombre, trayectoria, responsable en buena parte de la gran época que vive la Selección de Chile. Nada podía salir mal, pero…

Borghi nunca se sintió bien en Ecuador. Sus declaraciones, el tono de las mismas, dejaban en evidencia que no estaba en su lugar. Las razones personales que haya tenido para sentirse así son eso, personales. Pero terminaron invadiendo su trabajo hasta producir un descalabro absoluto, expresado en esa derrota 0-5 con Barcelona.

A Borghi no se le puede imputar la salida de Jonathan Alvez. Un jugador que, a criterio del cabeza del grupo y de la dirigencia no contribuye al clima interno no debe estar.¿Acaso no se acuerdan a Norberto Araujo mandándolo públicamente al frente, dudando de su falta de compromiso?  El problema no es que Alvez se haya ido, el problema es que nadie (ni Borghi, ni la dirigencia) hizo el esfuerzo por reemplazarlo correctamente, más allá del arribo de Carlos Tenorio, resabio de una época esplendorosa, pero superada en la realidad por el tiempo, cuyo paso parece ser desconocido por aquellos que creen que, por ejemplo, el inefable Claudio Bieler debe volver. En lugar de un delantero vino Exequiel Benavídes, inclasificable volante central, uno más del surtido de mediocres que este año se puso la camiseta alba.

La pretemporada transcurrió en medio de la novela de Brahian Alemán. El equipo trabajaba en Pomasqui, pero la única noticia que generaba Liga era lo que decía o dejaba de decir Esteban Paz sobre la contratación de este jugador uruguayo, cuyos antecedentes no podían ponerse en duda. Un día venía, otro día no. Un día ya estaba listo, el otro se regresaba. A tal punto llegó esta locura, que un domingo cualquiera, en una mesa muy rústica y casi que al apuro fue presentado Edson Puch, jugador internacional por su país, nombre interesante por donde quiera que se lo mire. Pero no, no había que pararle bola, porque la gente quería saber si Alemán venía o no, duda que solamente se solventó cuando saltó a la cancha, en la presentación del equipo frente a América de Cali, al grito de “como solo Liga lo sabe hacer”. 

Dos errores no hacen un acierto. Esta teoría se consumó cuanto, ante la evidencia de la incapacidad ofensiva, llegó Daniel Angulo… ¡imposibilitado reglamentariamente de jugar la Copa Libertadores! En el “grupo de la muerte” (?), Liga acabó siendo superada por clubes notoriamente mejor integrados como Gremio, San Lorenzo y Toluca.

Borghi no llegó al final de la fase de grupos de la Copa y lo reemplazó Álvaro Gutiérrez. Un técnico cuyo triste final delata todo lo que significa su paso por el fútbol ecuatoriano. Soportó que periodistas que creen representar “el sentir” del hincha de Liga le vayan a pedir la renuncia y, harto de todo y de que su equipo no iba ni para atrás ni para adelante, terminó despachándose aquella poco feliz frase de que “si querés espectáculo, andá al circo”, una verdadera declaración de principios: hay que ganar, si es posible por las buenas, pero hay que ganar. Así son las cosas en el fútbol ecuatoriano, incluso en entidades como Liga que busca diferenciarse (con poco éxito, últimamente) del resto.

Lo de Álex Aguinaga no sirvió para cambiar el rumbo. Al contrario, expuso elocuentemente un hecho que se vino como una avalancha: el equipo siempre estuvo mal armado. Alemán terminó siendo un suplente más, los refuerzos de medio año (Ávila, Guerrero, Anangonó, Narváez, Arias) demostraron por qué, en unos casos, fueron exiliados de equipos de medio pelo de México. Felizmente, la salida de Alexander Domínguez fue cubierta con relativa eficacia por Daniel Viteri. En este rubro, pudo ser peor. Aguinaga, por su condición de técnico ecuatoriano, terminó siendo un chivo expiatorio, el responsable de todo lo malo. Se equivocó, pero mucho menos de lo que se cree. ¿Él armó el equipo? Al contrario, lo sufrió. Remítanse al caso de Alemán para ratificar esta teoría.

57a79265f26f1

Álex Aguinaga, un chivo expiatorio. (Foto El Comercio)

Lo señalado en párrafos anteriores, como en todos los equipos, pasó a instancias de la dirigencia. Los errores en el armaje y conformación del equipo son directamente imputables a ellos. Pero en Liga pasa un fenómeno que se repite a menor escala en otros equipos del país: los dirigentes son intocables ante la crítica. Y hay medios y periodistas que saben esto y trazan una línea no escrita: no se puede mostrar las equivocaciones (cada vez más frecuentes, por cierto) de quienes conducen el fútbol de Liga. Eso significa perder prebendas importantes, como las primicias, las entrevistas telefónicas y su buena voluntad. Así se ha ido construyendo una burbuja casi impenetrable.

De esa forma, para la gente el pésimo año de Liga no ha tenido explicación. Con un sector de la prensa dedicado a distraer el papel de la dirigencia en esta situación, parece que una intervención maléfica del destino o la casualidad ensañada han provocado la desgracia actual. Vale la pena reparar en la divulgación que tuvo aquella mención por parte de Rodrigo Paz sobre el apoyo que Barcelona y Emelec reciben del estado, como que si Liga no cobrara -como todos los equipos del país- derechos de televisión de los canales incautados que ese mismo estado maneja. La mención del tema SRI tampoco fue gratis. La justa inquietud sobre los procedimientos y cobros del ente fiscal llega, casualmente, cuando el año empieza a estar perdido.

¿Qué viene hoy? Mientras no se reconozcan públicamente errores, mientras se siga señalando como “enemigos” a quienes dudan de la infalibilidad dirigencial, abriendo el círculo solamente a medios y periodistas obsecuentes e incapaces para cuestionar y no haya una autocrítica abierta, nada pasará. Seguirán siendo “el estado” o “los impuestos” los culpables de que Barcelona y Emelec armen equipos notoriamente superiores al resto.

PD: No he hecho mención al tema de la cabina. De repente lo esperaban, pero creo que cada cual es libre de abrir las puertas de su casa a quien desee. Tampoco puedo dejar de pensar que la mala fe con la que Liga obró fue elocuente. Por mi parte, creo que el trabajo periodístico -felizmente- no cuenta con un solo equipo. Esto, al contrario de lo que muchos de mis colegas aún siguen creyendo.

España jugó en Guayaquil hace 50 años

España ya jugó en Guayaquil hace 50 años. Váyanse enterando. De hecho, España jugó sobre todo en Quito. Y no lo hizo una sola vez, sino varias.
Claro, no me refiero a España, la selección de la Madre Patria, sino a la Sociedad Deportiva España, el viejo España de Quito.

Sociedad Deportiva España

Sociedad Deportiva España

La historia del España es fugaz, pero bien inscrita. Bastará decir que este equipo, de camiseta roja, pantalones y medias azules es fundador del profesionalismo quiteño, pues ingresó a AFNA en 1953, junto a Argentina y Aucas.
De hecho, nació con palancas. Resulta que cuando se establecieron las normas de AFNA, los clubes no podían llevar nombres propios de países. Por eso, el Argentina debió cambiarse a Deportivo Quito. Pero con el España, considerando los ineludibles lazos que unen a nuestro país con la Madre Patria, se hizo una excepción.
El club había nacido dos años antes, fue la inquietud de un grupo de choferes, que contó con el auspicio de la embajada, entonces los representantes del Franquismo en nuestro país.
El nombre atrajo. Pese a que Ecuador no tuvo (ni tiene) una colonia española numerosa, como Venezuela, Argentina, México o Chile, algunos nombres ilustres se cuentan entre quienes fueron sus dirigentes, como Ramón González Artigas, el patriarca del grupo La Fabril, quien fue su presidente.
Así, el España empezó a competir en el incipiente profesionalismo. Sin embargo, su época de gloria está marcada entre 1958 y 1961. El club no fue campeón Interandino, pero ostenta cuatro subtítulos, en 1958, 1959 y 1961.

Época de gloria del España, 1960. De izq. a der. Paco Almeida, Leonardo Palacios, Edison Paucar, Marcelo Ortíz Y Rodolfo Berdiales.

Época de gloria del España, 1960. De izq. a der. Paco Almeida, Leonardo Palacios, Edison Paucar, Marcelo Ortíz Y Rodolfo Berdiales.

Algunos nombres definieron la corta historia del España (algo más de una década), como el de Édison Paucar, quien luego fue goleador del Deportivo Quito. Leonardo Palacios traicionó la camiseta de Aucas una sola vez. Y fue con el España, pues a Everest apenas lo reforzó en una Copa Libertadores (1963). También había un defensa lateral o volante, que compensaba su corta estatura con bravura: Carlos Efraín Machado.
Pero destacan los hermanos Almeida, los Loros, oriundos del Pobre Diablo. Eran Francisco y José. Ellos fueron los jugadores más destacados en la trayectoria del club. Entre los extranjeros, destacó el argentino José Stefanelly.
En torneos nacionales, el España registra tres participaciones. En 1960, en 8 partidos obtuvo una victoria (2-1 sobre el Patria), un empate (2-2 con Emelec) y seis derrotas. Acabó último entre los ocho equipos. Sumó tres puntos
En 1961, las cosas mejoraron. Sumaron 7 puntos, apenas a tres de Emelec que fue el campeón. En ocho encuentros, sumaron dos victorias (1-0 sobre Everest y 4-1 sobre Patria, ambas en Quito) y tres empates (0-0 con Barcelona y Emelec, en Quito y 1-1 con Emelec, en Guayaquil). Acabó en séptimo puesto.
Su última participación fue la mejor en cuanto a ubicación (fueron quintos) pero apenas sumaron cuatro puntos. Una victoria (4-3 ) sobre Emelec, en Quito, y dos empates (1-1 con Barcelona, en Guayaquil y el mismo marcador con Nueve de Octubre, en Quito).
Vale recordar que, en aquella época, clasificaban cuatro planteles por cada uno de los dos torneos locales (Guayas-Manabí y Pichincha-Tungurahua) y cada equipo no rivalizaba contra sus colegas de patio.
El equipo no continuó en 1962. Sus financistas decidieron no mantenerlo y la opción fue ceder el puesto en el profesionalismo al Politécnico, el equipo de la Escuela Politécnica Nacional, que cuenta con vida propia en nuestro fútbol nacional.

El España de 1958, claro, siempre en El Arbolito.

El España de 1958, claro, siempre en El Arbolito.

En Campeonatos Nacionales, el España jugó 24 partidos, ganó cuatro veces, empató seis y perdió 14. 31 goles a favor, 55 en contra.
Y así fue como España, hace cincuenta años, ya jugó en Ecuador…